Nasello, Patricia
Desde cubierta, el joven miembro de la orquesta, saltó al iceberg contra el cual el Titanic se incrustara.
Sobre aquel precario equilibrio helado recordó el primer instrumento de su niñez, un tambor que su abuelo había hecho siguiendo los usos, según el anciano afirmaba, que sus ancestros celtas utilizaran para realizar conjuros.
El barco se batía contra el parche del agua retumbando por última vez, cuando desplegó el piano que había guardado en el bolsillo y tocó esas melodías que sus compañeros de infortunio, cada 15 de abril, se reúnen a cantar.


