Nasello, Patricia
Cuando me aburro voy al supermercado a contar caras. Entre los pasillos abarrotados de artículos las veo pasar como peces en un cardumen. Abstraídas ante el misterio de la relación peso precio, no ven que tienen la mentira al aire y veneno en la mirada. Veneno que me contagian, me energiza, me obliga a actuar. Entonces cuento, pasa la cara número uno, pasa la dos, cuando ha pasado la diez paro de contar. A veces me pongo una pequeña traba, cuento sólo las que pasan con sachets de leche, o compran jamón o vino blanco.
Cuando voy al supermercado porque me aburro siempre llevo una navaja y, escondidos si hace calor, un par de guantes.



Es raro en Patricia pero… también sabe ser mala y, como se puede leer, no la hace nada mal, ¿verdad?
Un beso
Con unas breves líneas, Patricia nos deja sin ganas de ir al supermercado! Muy bueno.
bueno es logico colocar esas caras en el supermercado con esos precios tan altos que hay jejej