Savoia, Liliana
Estaba descalza cuando la bajaron del auto. La cabeza cubierta con una remera del marido. Pudo sentir el pasto húmedo en sus pies y una patadita desde su abultado vientre, estaba embarazada de ocho meses.
—Teniente tengo que ir al baño. Me siento mal, se lo juro.
— ¿Qué pasa maricona?
— Creo que llegó la hora.
Desde el baño un llanto quebró el silencio del predio.
–Mirá que desastre hiciste, aquí tenés una toalla. Vamos, el Puma cortó una sábana.
Alicia pasó siete días y seis noches con su hijo. Al séptimo el Teniente entró con una mantilla blanca que cambió por la toalla y se lo llevó.


