Valores

Adriana Baldessari

Me amenazó durante años con que si lo dejaba iba a destruirme con el as de espada que tenía escondido en la manga. Ya lejos de Él descubrí que sólo era un cuatro de copas.

Herencia

Adriana Baldessari

Cuando mi madre murió lo único que acepté llevarme de su casa fue el antiguo sillón estilo francés en el que dormitaba por las noches, evitando la cama.

Lo que no supe en ese momento es que también heredaría todos sus sueños y todas sus pesadillas.

Males gananciales

Adriana Baldessari

Inmenso vestidor. Impactante placard de Ella con puertas vidriadas.Vestuario lujoso. Pieles, vestidos de fiesta, faldas, pantalones, blusas, sweters, trajes. Todos ordenados por colores. Ropa interior soñada, seda y encajes.
Accesorios, sombreros, zapatos de tacos altísimos, engamados.
En el placard de Él una corbata sola deshilachada de tristeza.

Sin título

Adriana Baldessari

La última vez que corté una relación por lo sano, me enfermé.

14 BIS

Adriana Baldessari

Mi vecino vive solo y temeroso en el departamento 13. Tiene la puerta destrozada desde el último robo. En diciembre nosotros cambiamos nuestra puerta, la número 14, por una super reforzada. Con espíritu navideño le regalé la que sacamos. No podía creer su buena suerte. Tres cerraduras, número y picaportes de bronce nuevos. Sólo tuvo que llamar a un carpintero para cambiar los pernos y las trabex ya que al estar los departamentos enfrentados cerraban al revés. Ahora el consorcio afronta un insólito problema. En el piso sexto hay dos unidades Nº 14.

Línea al corazón

Adriana Baldessari

Ella dice que soy una máquina de hablar. Cuando estamos juntas reconozco que la aturdo. Sin embargo cuando la llamo a la noche para saber si volvió de la Facultad de Letras, ella es la que toma la palabra. Con su voz microfónica habla, cuenta y se rie. Su charla es interesante, ocurrente y muy divertida si describe sus avances como ama de casa. Pero se torna breve al decirme: Te dejo, voy a ver qué cocino. Entonces, salgo del encantamiento y meto mi único bocadillo horneado en el corazón: Hasta mañana, Hijita. Te adoro.

Cumbre de dolor

Baldessari, Adriana

Entre las siete y las ocho de la noche comenzaron a llegar al bar El Cairo, para compartir la tertulia, como cuando estaba el Negro.
Clemente con Bartolo, La Mulatona y Jacinto, Mimí con Clementina y el hincha de Camerún con el Clementosaurio. Iban del brazo o abrazados para ganarle al frío de la soledad.
Sentado a la cabecera de la Mesa de los Galanes, los esperaba el amigo Mendieta, anfitrión experimentado en el dolor por sus casi cinco años de orfandad. Juntos lloraron hermanados por la tristeza.
Luego de mil cuadritos de silencio Clemente con voz entrecortada lamentó desde el alma no haber podido darle un último abrazo al Negro de ellos. Mendieta no habló, pero moqueó solidario extrañando al Negro de él.
A la medianoche el mozo se acercó para decirles que iban a cerrar y que la consumición corría por cuenta de la casa. Los personajes salieron lentamente y se quedaron en la esquina como interrogando al cielo. De pronto unos inconfundibles trazos de tinta china oscurecieron el firmamento rosarino. Trazos paternales que decían: -Aquí estamos, Vivitos y coleando-.

El hermano mayor

Baldessari, Adriana

Vivitos y Coleando. Es la única forma en que puedo imaginarlos.
Esto de venir cada domingo a lustrar los bronces y cambiar las flores lo hago por la vieja. Para mí los mellizos van a volver de Cromagnon en cualquier momento. Vivitos y Coleando.

Arenga por la vida

Baldessari, Adriana

¡Vivitos y Coleando! Así los quiero ver. Nada de caprichitos. Nada de berrinches ni pataleos. ¡Ojito!. ¿Me escucharon? ¡Vi-vi-tos y Co-le-an-do!
Hasta mañana mis campeones. Así se despide cada noche al terminar su turno, la enfermera de Terapia Intensiva del Hospital de Niños.

Sorpresas

Baldessari, Adriana

La Familia Fernandes vive rodeada de personajes y Objetos Maravillosos. Cantando sobre la mesa comen El Salpicón y se disputan el Huesito Caracú con El Gato con Botas, Stan y Oliver y Popeye y Olivia.
Cuando Juan de los Caminos les cuenta las Aventuras de Pinocho y de El Imaginario con los Globolinks escuchan Graves y Agudos evocando Locos Recuerdos.
Aunque piensan que tienen Pajaritos en la Cabeza, todos los vecinos al ver a los Fernandes dar La Vuelta Manzana, los saludan frotando con ellos sus Narices agradeciendo estar Vivitos y Coleando.