Muchachos… llegó carta del abuelo

Caviglia, Andrés

La degustación que hacia 20 años había planeado con el abuelo estaba lista, solo faltaba que den las 22 horas.

Ahora que lo pienso olvidó un detalle, ya hacía 11 años se había ido… ¡Justo el abuelo no calculó que tendría 100 años para la fecha pactada…!

La botella era única, él la había escogido para mí en 1982. Su etiqueta decía: “Andrés –10/10/02- 22hs”, nada más… Fue así que descubrí el mundo del vino, imaginando qué varietal sería, de qué zona, su aroma, etc.

Pelu, Nacho y Fer esperaban afuera, ya eran las 22. Descorché con cuidado aquel vino. Sorprendido percibí en su interior un tubo de ensayo sellado que contenía una nota del abuelo que decía: “No importa que vino sea si tienes el tiempo y los amigos para disfrutarlo”.

Emocionado sentí que volvía a ser el nene que ansioso escuchaba sus historias… Salí al patio, los llamé y les dije: “muchachos… llegó carta del abuelo”.