Textículos en el NOA

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Textículos en el NOA, se denomina la charla y mesa de lectura de microrrelatos, que se realizará el 31 de mayo en el Centro Cultural “Héctor Tizón” de Jujuy, ubicado en avenida Hipólito Yrigoyen 1.032, en San Salvador de Jujuy.

Los organizadores explicaron que en el encuentro habrá un debate sobre “Pocas palabras y muchos nombres”, bajo el interrogante ¿microficción, microrelato, minicuento o textículos? Otra pregunta se centrará en el ¿Género menor o género emergente?, para cerrar con “La seducción de la narrativa hiperbreve. Trayectorias escriturarias”.

Participarán los escritores Rogelio Ramos Signes (Tucumán), Antonio Cruz (Santiago del Estero), David Slodky (Salta), Nélida Cañas, Ildiko Nassr y Susana Quiroga (Jujuy). Coordina el evento Gloria Quispe.

Sueño

Cruz, Antonio

Despierta empapado en transpiración y con el corazón desbocado. Acaba de tener un sueño espantoso. Soñó que la muerte llamaba a su puerta. Todavía aterrado y temblando camina hacia la cocina, abre la heladera y se sirve un vaso de agua. Agradece el haber despertado.

En ese momento alguien llama a su puerta.

Tío Elías y otros cuentos. Editorial del autor.

Rejas

Cruz, Antonio

Cuando salió de la cárcel decidió estudiar biología.

La noche siguiente a su primera clase de fisiología animal entró en la facultad y abrió la jaula de todos los cobayos.

Él sabía lo que es estar entre rejas.


Tío Elías y otros cuentos.
Editorial del autor.

Brujas

Cruz, Antonio

Era tarde cuando encontré a Leticia. Es una buena mujer pero no me simpatiza demasiado. Las personas que hablan de más me ponen de mal humor. Con infinita paciencia soporté durante un rato su interminable lista de desdichas. Me parecieron de lo más intrascendentes. Le pedí que se apurara pues temía llegar tarde a una reunión con mis colegas, pero eso no le hizo mella. Siguió su perorata hasta que me sacó de las casillas con su afirmación de que las culpables de todos sus males son las brujas.

“Seguramente alguien me hizo un trabajito”, dijo convencida. “Voy a consultar con un parapsicólogo que me recomendaron”. La miré de tal modo que ella se asustó. “¿No crees en las brujas?”, preguntó. No le respondí. Ella insistió de manera descarada: “¿Crees o no?”. Me vi obligada a contestarle: “Según la sabiduría popular, que las hay, las hay”. Ella se puso a reír. Logré zafar y fui corriendo a mi casa, me cambié de vestido, busqué mi sombrero y me dirigí a la pieza trasera. Saqué mi escoba y fui a reunirme con mis colegas que charlaban animadamente en la copa de los álamos.


Tío Elías y otros cuentos.
Editorial del autor.

Sala de emergencias

Cruz, Antonio

La mujer camina presurosa y desencajada. Busca con ansiedad hasta que lee: “SALA DE EMERGENCIAS”. Entra sin dudar. Nadie la detiene. Todos están ocupados. Observa con atención al individuo de verde y a la mujer de blanco que trabajan con ímpetu frenético. Fija su mirada en el rostro del hombre que yace sobre la camilla. A pesar de la máscara de oxígeno y del tinte violáceo lo reconoce. Es él. ¡No estaba equivocada! Intenta avanzar hacia el enfermo pero duda. La desconciertan los ruidos de los aparatos. Se sacude la incertidumbre y avanza. Se acerca con extraña sutileza. Desplaza al médico y a la enfermera. Pone su mano en el pecho del enfermo; éste lanza un agónico gemido y expira. El médico cierra los ojos contrariado y la enfermera se queda tiesa.

Decepcionados abandonan la lucha. La dama del traje oscuro se aleja satisfecha.

Tío Elías y otros cuentos. Editorial del autor.

Magia

Cruz, Antonio

“Ahora sacaré un conejo”, dijo el mago tocando la galera con su varita mágica, pero no salió ninguno. Como quería saber lo que ocurría se metió dentro de ella. Desde aquel día, un conejo recorre el mundo sacando magos de una galera.

Tío Elías y otros cuentos.
Editorial del autor.

Filipo

Cruz, Antonio

Cuentan que Filipo fue a espiar a su esposa Olimpíada en el himeneo. Cómo estaba borracho se cayó y golpeó uno de sus ojos por lo que se quedó tuerto. Desde aquella noche, se rumorea en el palacio que Filipo fue cegado en un ojo por el dios Amón que, convertido en dragón, se regodeaba con la mujer.

Él nunca desmintió la versión.

Tío Elías y otros cuentos. Editorial del autor.

Como me considero un buen psicólogo, decidí socorrerlo

Cruz, Antonio

En cuanto lo vi en el puente con la mirada perdida y el rostro confuso supe que necesitaba ayuda. Como me considero un buen psicólogo, decidí socorrerlo.

Me acerqué, le ofrecí un cigarrillo y nos quedamos conversando largas horas apoyados en la baranda.

Ya casi amanecía cuando apreté el gatillo. Aguanté el cuerpo con el hombro y disparé por segunda vez a su cabeza. Luego, con un empujón, lo tiré al río.

Me alejé con paso sereno y la satisfacción del deber cumplido. No hay nada que me ponga más contento que ayudar a los suicidas indecisos.

Tío Elías y otros cuentos. Editorial del autor.

Penélope

Cruz, Antonio

Mientras teje de manera monótona piensa en lo que ha sido su vida. Un inmenso páramo de soledad y aburrimiento. Desde que ella recuerda lo único que ha hecho es tejer. Le hubiese gustado tener hijos. Con ellos se sentiría más acompañada. Pero está sola.

Agobiada, deja el tejido y se dispone a dormir. Despierta sobresaltada y sintiendo su carne invadida. En su confusión tiene un instante de lucidez para darse cuenta de que además de su miedo siente un extraño y cálido placer que estremece sus entrañas. Y lo disfruta.

Al momento siguiente vence su instinto. Atenaza al intruso con fuerza inaudita mientras muerde con furia escalofriante. El temerario asaltante se debate en desesperada agonía. Apenas un relámpago de tiempo y los movimientos convulsivos cesan. El atacante está inerte, inmóvil, muerto.

Toma conciencia de lo que acaba de hacer. Pero no siente remordimientos ni repulsión. Sin un gesto de repugnancia arrastra el cadáver mientras comienza a babear adelantando el festín que se dará en un rato.

Sin remordimientos.

Sin arrepentimientos.

Sin culpas.

Al fin de cuentas, lo único que hará es cumplir con una ley natural.

Todas las arañas de su género matan a los machos durante la cópula y luego los devoran.

Tío Elías y otros cuentos. Editorial del autor.

Nocturno de pasión

Cruz, Antonio

El dramaturgo sonríe. La mirada verde y chispeante de la pelirroja lo ha seguido durante toda la actuación y él intuye la invitación que es tan vieja como el mundo.

Sospecha que su desfachatada elegancia ha hecho lo suyo. Es audaz y se sabe atractivo.

Camina hacia su camarín divertido y ansioso. Tiene la certeza de que en un rato ella gemirá en sus brazos.

Despierta atormentado por un frío espantoso. Algo lacera sus entrañas. Las sábanas están viscosas. Prende la luz y las ve teñidas de rojo.

Imagina el último acto de alguna de sus tragedias.

La pelirroja ya no está en escena.

Tío Elías y otros cuentos. Editorial del autor.