Sin título

Nevado Cerro, Cala

Ejércitos de besos, En un beso, se besan atrincherados en tu boca y comprometidos con la mía. Desean camuflarse en la oscuridad de tus labios entornados. Esos besos corretean por mi sangre, sus latidos, y tus ansiosos labios. Mil fuerzas llegan en compromiso no desmayado, no detenido. Siento mares, donde bucean tus labios. Vientos ondulados que te enmarcan la lengua. Brisas de mariposas que abanican nuestras bocas comprometidas, y nuestros labios; que toman el paladar que tanto les endulza la sed.
Este beso, en la boca cobra tibieza, invita, continúa y se compromete con nuevos besos en un solo beso. Nuestras bocas reclaman besos veloces, besos cautivos, besos de merengue; todos náufragos en la isla de las bocas.
Te beso, y me besas. Me besas, y te beso. Salta de la boca que besa y beso, ramilletes crecidos, plenos de besos. Saltimbanquis en boca, que besa y beso. Si me besas te beso, si te beso me besas. Deshojamos los labios prietos de besos, con los revoloteos, de tus besos y mis besos. Yo antes de conocer tus besos, era amor furtivo, hoy… hoy, amor preso, en este beso.

Amoroso

Nevado Cerro, Cala

Su mirada como la luz anaranjada se dispersa y aleja del instrumento, para ir a posarse mecánicamente, sobre los libros, que ajenos a su melancolía esperan su turno, con la ilusión intacta de ser leídos. Paula, disfrazada de oso, quiere agradar a sus alumnos autistas de sexto curso, organizándoles una falsa fiesta de su cumpleaños. Desea comprobar, que pueden estar atentos e incluso reconocerla.
Paula en todo ese tiempo no ha dejado de pensar en los últimos meses trascurridos desde su anterior cumpleaños hasta ahora. Se ve casi con otro año tirado, muchas oportunidades perdidas, que disipan sus ansias de maternidad; y caen ante sus ojos entristecidos, como fichas de un dominó.