Sin título

Candelaria Mazzeo

El día que ganamos el mundial Brasil 2014 mi sueño desde hacía 27 años se había hecho realidad. Siempre me había gustado el fútbol, algunos decían que vivía con una pelota en la cabeza, y puede ser que tuvieran razón. Como cualquier otro argentino, al día siguiente continuaba feliz, festejando con mi esposa y mi hijo. En toda mi vida no había podido ver a mi país ganar un mundial, y hacerlo con la 10 en la espalda es algo que nunca voy a olvidar.

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Candelaria Mazzeo

El día que ganamos el mundial Brasil 2014 estaba en la misma ciudad que un año atrás junto a la juventud del papa: Río de Janeiro. Durante la final me hallaba con algunos compatriotas y otros locales a los que había conocido el año anterior en un bar. La definición por penales alteró a más de uno, y cuando nuestro 10 estaba por patear el quinto no fui el único que se desmayó. Cuando desperté no entendía nada, estaba solo y todo oscuro. Manoteé un control, aprendí la tele, y lo vi a Messi realizando el festejo que volvería a satisfacer a 40 millones 4 años mas tarde.