Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte IX

Butrón, Patricia
Él era un verdadero mago, metía la mano a su sombrero y siempre aparecía bajo mi falda…

Butrón, Patricia
El exhibicionista cambió de profesión la vez que, con el gabán abierto, chocó en aquella esquina con su madre.

Pateiro, Julia
PUNTO DE VISTA
Siempre la despedían con la misma recomendación: “Pórtate bien”. Ella, según su novio, ¡se portaba de maravilla!

Nilton, Christopher
“Vamos al nido para que te desplume”, le dice una prostituta a un ángel que pasaba.

Zarate, José Luis
La de malentendidos que cosechaba la quiromántica al rozar los dedos y decir a los clientes que veía un orgasmo en su futuro.

Zarate, José Luis
Animó lo inerte, dio vida a lo muerto. La Baronesa Frankenstein también logró que la muerte pequeña fuera mucho más grande.

Carranza, Eliseo
Salir de la lámpara; halagar al amo; cumplir el capricho de siempre; al final, quitarse vestido y peluca; desmaquillarse…

Carranza, Eliseo
Con delicada lentitud la tanga del Hada Azul fue cayendo. Pinocho, asustado, vio crecer su nariz y sin haber dicho una mentira.

Neri, Carlos Alfredo
VACACIONES
Lo mejor del sexo matrimonial en vacaciones es que uno sólo se ve obligado una vez por año a esa dedicación y esmero

Puga, Fernando Andrés
ZOOFILIA
Trepó como simio. Apuntó como halcón. Saltó como tigre. Se estampó como escuerzo al pie de la cama. Ella reía como hiena.

Leuzzi, Daniel
PRECOZ
Se había jactado de sus talentos tempraneros, sólo que el traslado a su intimidad lo hizo comprender que rapidez no es igual que eficacia.

Leuzzi, Daniel
MEMENTO
Lo hacía a cada instante porque no recordaba nada. Hubiera muerto con una sonrisa en sus labios si su memoria no hubiese sido tan mala.

Ecram, Lito
—¡Ay mi amor, qué XXX tan grande tienes! —¡Para XXX mejor! (ruidos) —¡Shhh! Es Caperucita Roja que volvió de lo de tu mamá.

Ecram, Lito
¿Sabías que en el cuento de Caperucita Roja hay erotismo, travestismo, zoofilia y pedofilia? ¿O yo tendré la mente podrida?

Ecram, Lito
CINE XXX
En mis DREAMWORKS, ella me TOUCHSTONE la PIXAR, se me PARAMOUNT y se la METRO-GOLDWYN-MAYER hasta la 20TH CENTURY FOX.

Ecram, Lito
PEDIDO CONYUGAL
—¡Partíme al medio, mi amor! —gimió Paula.
Y el mago Emanuel serruchó a su esposa y asistente.

Ecram, Lito
MOVIMIENTO
La ponía y la sacaba. Lubricaba. Entraba y salía. Sudaba. La sacudía. Al final acabó… cambiando la vieja puerta.

Centurión, Sandro
LOS CUENTITOS DE SCHEHEREZADE
_ ¿Qué desea mi señor?
_ Cuéntame una historia, dulce Scheherezade.
_ ¿Otra vez? pero mi señor no desea mejor verme danzar desnuda.
_ No. Anda mujer. Dame el gusto y cuéntame uno de tus cuentitos. Ése donde conoces a un genio moreno, enorme y musculoso.
“Rinocerontes bajo la mesa” Sandro Centurión. MCyE Formosa. 2011.

Sarinski, Lilian
AMÉRICA
Ahí, sí… ¡ahí! Al fin lo descubriste.
¡CLITORIS! gritó Colón. Y se le hizo agua la boca.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte II

Fernández, Carolina
ARTE
El talento de esa mujer para el sexo oral saltaba a la vista.

Fernández, Carolina
JUEGO
Viéndolo lerdo para el arranque, Eva se animó: “Juguemos a la maestra. Alumno Adán, ¡saque una hoja!”

Fernández, Carolina
DESPACITO QUE DUELE
La única que no se quejó fue Cenicienta, y el príncipe supo que había encontrado la mujer de su vida.

Mercado, Leo
SENTENCIA
Salir de vos es deshacer el amor.

Gotthelf, Eduardo
MIL Y UNA NOCHES
Aladino frotó y frotó hasta que apareció la bella genio –Dame placer –ordenó. Ella, con un mohín, le dijo –Sigue frotando.

Saura, Rubén
Ella se agachó insinuante y me mordió suavemente la puntita… dijo el enano agarrándose la nariz.

Malatesta, Silvia
LELENGUAGUAS
Aficionado al sexo oral, elegía invariablemente tartamudas, duplicaban su placer.

Malatesta, Silvia
EL PESCADOR
Desde el inicio de su relación extramatrimonial con la sirena, por una cuestión de códigos no le miente a su mujer. Jura, sin faltar a la verdad, que jamás se acostó con otra.

Malatesta, Silvia
IMPOTENCIA
Decidido a escribir su mejor relato erótico, comenzó apasionadamente con los preliminares. Su ansiedad le jugó en contra, no lo pudo acabar.

Malatesta, Silvia
ATRACCIÓN FATAL
Como a los Capuletos y Montescos, este amor me llevará a la tumba, susurró el asmático, a su voluptuosa muñeca inflable.

Neri, Carlos Alfredo
SEXO SALVAJE
Era tan naif que su idea del sexo salvaje era el Rey León y la Sirenita teniendo sexo sobre una frazada con el retrato de Walt Disney.

Neri, Carlos Alfredo
A pesar de lo propiciatorio de su estado no debe haber nada más aburrido que hacer “cucharita” con “la bella durmiente”.

Farias, Diego Hernán
MODALES
Buenos días. Por favor. Sería tan amable. Con permiso. Muchas gracias. Perdón.

Munyau, Roberto Osvaldo
DIÁLOGO ENTRE MUJERES MADURAS
– ¡Chicas…, Chicas¡ ¿Ustedes saben cuándo un hombre maduro tiene plata?
– No, ¿cuándo?
– ¡Cuando ni te mira!

Defferrari, Olga Alicia
AVÍCOLA
Tras la discusión su mujer lo mandó a la c… de la lora. Como irónica revancha esa noche él hizo el amor con la periquilla.

Defferrari, Olga Alicia
DOCENCIA
Obsesionada por los celos, la esposa del profesor le prohibió enseñar las razones trigonométricas seno y coseno.

Defferrari, Olga Alicia
TURISMO
Su novio le pidió conocer el monte de Venus, ella respondió decididamente que no le agradaban los viajes.

Defferrari, Olga Alicia
DEVOTA
En la primera cita, cuando el joven sugirió la posición del misionero, ella consintió y se hincó a rezar.

Defferrari, Olga Alicia
ADÁN Y EVA
Primero compartieron la fruta de ella y luego la de él. Los expulsaron del Paraíso.

Villanueva, Cristina
LA LÁMPARA DE LOS DESEOS
Ella frotó lo que creía que era la lámpara. El genio se desplegó a su lado y le dijo que por los deseos no se preocupara, iban a realizarse muchos más que tres.

Sin título

Neri, Carlos Alfredo

Su mirada estaba congelada en dirección a la pintura. Una y otra vez había contado los objetos presentes en ella. Los libros, los lápices, los juguetes. Se detuvo unos segundos en el muñeco del “ET” y recordó con cariño la vez que fue a ver la película con su prima. También le llamó la atención la ilógica distribución de las patas del banquito.
El último momento con el que su mente pudo fugarse, fue cuando se dio cuenta de que él tenía unas zapatillas iguales a las del cuadro.
Pero finalmente llegó su hora. Lo inevitable.
El dentista abrió la puerta y con una sonrisa falsa lo invitó a pasar.

El abad

Neri, Carlos Alfredo

El abad le daba las instrucciones matutinas a los hermanos encargados de la cocina del viejo monasterio mientras observaba la limpieza de los elementos. Cada cosa tenía un lugar destacado. El arroz (con una zorra dibujada en la bolsa de arpillera) era abundante y se destacaba del resto de los comestibles.
De pronto el anciano vio como una rata parecía atar su propia cola en una trampa oculta detrás de unos toneles. Él sabía que, quien orienta acude y educa antes que enojarse, por eso, calmo, sólo dijo: “la semana próxima deberán tener un terrier y ningún ratón, sírvanse notar la diferencia”.

El altillo

Neri, Carlos Alfredo

En el altillo cada objeto proyectaba su propia sombra y, en conjunto, generaban una serie de claroscuros dignos de una obra de Caravaggio. Algunas páginas dispersas sobre el antiguo escritorio que el abuelo solía usar como un transporte a otros universos.

Su taza de café con el escudo de San Lorenzo (única pasión verdaderamente irracional del viejo escriba) y la ausencia de cualquier vestigio de confort tecnológico.

Juan y Carlos, hijo y nieto respectivamente, entraban por primera vez a ese altillo luego de la partida del sabio anciano.
Decidieron no tocar nada. Sólo observaron en silencio.

Cuentos con A

Neri, Carlos Alfredo

Asfixia actuar amargamente, anteponer animosidad al amor. Abordar amarguras.
Al anochecer, algunos admiten –arrugados- abstenciones.
Adquieren alegrías abandonadas al alcanzar astutamente almas ajenas.
Audaces, anteponen admoniciones aparentes (advertir ambigüedades avala astucias).
Ana, amorosa, atractiva -aunque ajena- acumula amapolas. Ángel, alto, arrogante, asusta aves.
Alimentan ambiciones. Arremeten. ¡Agasajo! ¡Ansiedad!… aproximarse anima.
Ambos atraen… ahora avanzan.
Aceptan.