Cuatro huellas y seis patas

Astegiano, Carolina

No les habrá resultado nada fácil a tres hombres, vestidos estrafalariamente, no llamar la atención y ocultar a tres animales tan grandes como exóticos. Por eso, es doble el mérito de darles los juguetes a los padres para que los entreguen a quienes correspondan, enseñarles a ser discretos –lo cual nunca ocurre- y permanecer detrás de la ventana mientras supervisan la acción, se toman el agua y le dan el pasto a las bestias.

Por suerte, ya no tienen que hacer malabares. Esa madrugada los vi. Ya no es necesario ocultar el secreto.

La infiel

Astegiano, Carolina

Siete años de matrimonio rutinario ya habían sido suficientes. Le envió un mensaje de texto a escondidas, lo esperó en el hotel, se desgajaron entre sábanas recién cambiadas, se despidieron hasta el próximo encuentro furtivo. Subieron al auto. La cama matrimonial los esperaba. Al día siguiente los esperaba otro día común.