La máscara

Parisi, Carlos

La máscara mostraba un gesto casi tan terrible como el de su propio rostro. Ese que tanto ocultaba de las miradas ajenas. Nadie notó que esa noche no la llevaba puesta.

El carnaval suele permitir ser otro por unos días; él, en cambio, lo esperaba para ser él mismo.

La leyenda del vino

Deleo, Florencia

Cuenta la leyenda que en Europa Medieval, se podían ver todos los viernes por las noches, grandes criaturas aladas, volar por encima de los árboles del bosque en dirección hacia las montañas. La gente del pueblo vivía aterrada al ver la temible apariencia de estos seres. Había oportunidades en que el cielo oscuro, volvía a iluminarse debido al fuego que echaban por su boca. Decididos a eliminarlos los hombres comenzaron a armar lanzas y arcos que pudieran matarlos. Entonces una noche de esas, los hombres esperaron a estas criaturas en las colinas cercanas a las montañas que se encontraban próximas a un viejo arroyo. Entre esa muchedumbre se encontraba una jovencita que venia de una cultura donde estos seres eran venerados y muy respetados. Sus padres fueron celtas y les enseñaron todo acerca del tema. Esta joven advirtió que ellos, no les harían daño, sino que existían para ayudarlos. A lo que al escuchar los hombres rieron, humildazo a la muchacha, mientras que un a sombra los cubría. Al mirar hacia arriba, notaron que una de estas bestias los sobrevolaba, entonces tomaron sus lanzas, sus arcos y flechas y comenzaron a disparar. La joven con desesperación, gritaba y corría de un lado al otro, y fue así que cayó sobre unas piedras del arroyo. Al verla sangrando y muy lastimada, los hombres dejaron a la bestia y corrieron hacia la niña. Segundos después, la misma criatura, se acercó y con un de sus grandes garras, rasgó su pecho y empapada de sangre violeta, cubre las heridas de la joven, sanándola, además de hacérsela beber para demostrar confianza y valor. Ella dijo que nunca había probado nada más delicioso que su sangre… los hombres al oírla, pidieron un poco también. Eran tantos hombres que la bestia al quedarse sin sangre murió… la joven mas viva que nunca, obligó a los hombres a retractarse por lo dicho…y lo hicieron, pero sus sangre había resultado tan deliciosa que se les volvió un vicio y fingiendo que alguien se encontraba lastimado, los hombres los atraían para cazarlos y saciar su sed…tanto tomaban de su sangre que cada vez que la ingerían, todos estaban tan alegres que muchas veces perdían la conciencia… por eso esta Europa Medieval, cuando recordó en la mitología griega a Baco, creían que la sangre de este animal, era lo que emborrachaba al Dios pagano, por eso la llamaron Vino, y a la bestia “Draco”, que derivaba de Baco, que en nuestro idioma significa Dragón.