Aventureros

García, Liliana

Abro la puerta, obra en mí la sorpresa del descubrimiento: atrás de una sarta de chorizos que había dejado colgada en la cocina, un ratón se hace notar a pura pirueta, pero eso no es todo, no señor, una rata gris, loca de atar, lo acompaña de salto en salto mordisqueando su presa inerte. Lo que no saben los intrusos es que el azar no es parte de la idiosincrasia de su raza, así que cuando él aparta el último chorizo de la ristra, tiene la mala suerte de que se caiga al suelo, y su compañera, ni lerda ni perezosa, lo atrapa y huye encantada de la vida. En su carrera, el animal patina sobre una lámina de aceite que adorna coquetamente la mesada. Río a carcajadas al oír sus chillidos. Después de todo resultó gracioso.

Propiedad intelectual

Fernández, Caro

Mendieta observa la escena y se marcha. Queda Eulogia, recogiendo leña mientras Inodoro le cambia la yerba al mate. Pero no lo toma, se levanta y sale a caminar por la inmensidad del campo. Mendieta se sienta junto a una madriguera. Eulogia llega persiguiendo a una gallina que se mete en la cueva. Esperan, no ocurre nada. La mujer llama a los gritos a Inodoro, pero él no va. A la fuerza logro reunir a los tres. Se miran, aguardan. Respiro, ahí los tengo. Mendieta ladra (¿?). Eulogia se aburre y quiere volver al rancho, le pido que aguante. Inodoro se acuesta en el suelo apoyando la cabeza sobre una piedra ¡No se duerma! Mendieta bosteza. Eulogia se aleja.
No hay caso, este trío solo responde al ingenio de Fontanarrosa.