Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte X

Bustamante, Analía
SEXO ANALÓGICO
Apagaron los celulares y recién ahí, libres, se cogieron sin cobertura.

Lew, Sara
ENCUENTRO FORTUITO
Él tropezó y cayó sobre su sombra. Abrazó a aquella morena ardientemente, a plena luz del mediodía.

Bilbao, Daniel
VIRGEN
Pasé a buscarla. Me dijo que era virgen. Fuimos a un hotel. En el momento del éxtasis, juntó sus manos como orando, se elevó y desapareció.

Bilbao, Daniel
EXCITACIÓN
Se quitó la blusa. Me excité como un salvaje. Desde atrás la tomé por los hombros. “No te muevas -le dije- o saldrá mal la radiografía”.

Bilbao, Daniel
YOCASTA
Cuando lo supieron, Edipo le dijo “¿Qué importa, mamá, dale, seguí. . .”.

Valls Arnau, Joaquín
FALSO PERFIL
Tras cientos de mensajes cada vez más fogosos, ella le propuso quedar. Aún deseándolo, él se negó: si se veían, ella lo descubriría todo.

Valls Arnau, Joaquín
DECEPCIÓN
Nunca antes me había citado en su casa. Me prometió una sorpresa. Allí estaban, esperándome: su marido en calzoncillos y ella en camisón.

Valls Arnau, Joaquín
A CIEGAS
Era mi primera cita a ciegas. Me presenté con una corbata roja. Al poco, vi llegar a tía Patro con una blusa también roja. Eché a correr.

Rubio Consuegra,Francisco José
SERVICIO DE HABITACIONES
Me cepillé los tres en tan solo una hora. La alfombra me costó algo más.

Biedma, Salvador

Había estudiado los secretos del amor durante años imaginando el encuentro. Por fin se hundió en ella, la mujer de sus sueños, y se ahogó.

Lilix
DESEO
Amaba sus grandes pechos, cada noche deseaba dormir con su cara dentro de ellos. Ya en el ataúd nadie entendió el porqué de su asfixia…

Lilix
OLVIDO
Sus cuerpos sudados se desparramaron en la cama, en la mesa de luz el preservativo intacto los observaba.

Valls Arnau, Joaquín
PERSPECTIVAS
-Mi vida sin ti, sería un infierno -exclamó él.
-La mía sin ti, sería un paraíso -le respondió ella.

Heredero García, Rafa
MÚSICA SOBERBIA
Un nuevo flautista llegó a Hamelin y logró, tocando su instrumento, que todas las mujeres se pusieran en fila delante de él.

Heredero García, Rafa
SUEÑO CUMPLIDO
Cuando el increíble hombre menguante alcanzó el tamaño adecuado pudo, por fin, practicar espeleología con su mujer.

Pano, Mónica
SUMISA
Iba de casa al trabajo y del trabajo a su casa. ¿Con qué otro iba a serle infiel si no era con el colectivero?

Pano, Mónica
FALLIDO
En pleno acto sexual se equivocó de nombre. Ella ni siquiera se inmutó. Esa noche, casualmente, fantaseaba que era su amante…

Pano, Mónica
RELACIONES COMPLEJAS
Él era sado y ella masoquista: eran la pareja perfecta, aunque nunca pudieron dormir juntos… Él gozaba dejándola con las ganas. A ella le excitaba la espera.

Ruidos

Bilbao, Daniel

Se escuchan unos ruidos muy fuertes.
—¿Qué es eso? -pregunta uno.
—Ah, Batman y Robin -responde el otro.
—¿Batman? ¿Cómo sabés?
—¿No escuchás el batifondo?

La puta de Morrison (cuentito indignado)

Bilbao, Daniel

El pueblo de Morrison hervía de indignación. Podría decirse que todo el pueblo salió a la calle para exigir que la prostituta del pueblo se fuera. Todos estaban representados. La gente común, con sus hijas de veinte años, todas vírgenes. Maridos con gorras para ocultar sus cuernos. Las esposas adúlteras con el Jesús en la boca. Personas de bien de todas las profesiones. El cura con el Cristo, pero sin Magdalena. Un par de monjitas muy vírgenes. Es decir, todos. Cuando comenzó a oscurecer los cirios le pusieron la mística que le faltaba a la marcha. Fue un éxito.
‒Disculpame que llegue tarde, me quedé en la marcha hasta el final. Estuvo bárbara -dijo Sara.
‒Me imaginé. El intendente me contó algunos detalles. Parece que la muy puta se va a ir, nomás -le reveló José.
Sara se arrojó en sus brazos como si no hubiese deseado otra cosa en todo el día. José no tardó más de treinta segundos en desnudarla. Primero en el sofá, luego apoyadas sus manos sobre el escritorio, después sostenida en los fuertes brazos de José, casi con urgencia, Sara gozó hasta apagar el deseo.
‒¡Uy, mirá la hora que es -dijo levantándose la bombacha-, mi marido ya debe estar en casa!
‒Es cierto, y yo tengo que preparar las cosas para mañana. No faltes -le dijo el sacristán-, la misa es para pedir que se vaya del pueblo la puta ésa.
Con cara de indignado lo dijo.

El Inca Castel

Bilbao, Daniel

La boca es una hoquedad tumefacta. Sin embargo, la voz más alta que encendieron los días de mayo no puede ser carcomida y anda recorriendo América. Se acaba el decidido, pero lo sobrevive la palabra. Que no lo sepan en Huánuco, que no se enteren las piedras acribilladas de viento. El Inca esperado se transubstancia. Lo recibiremos “bailando a la moda de los Chimos antiguos”. Regresará para restituir los viejos tiempos. Le comerá la gangrena su lengua, se transformará, vendrá adornado con sus plumas de corekente, el puyllu sobre su frente, alto el pullcancca con su huifala, alzará sus dos puños y nos señalará el camino. ¡A la calle que ya es hora! Trescientos años de esclavitud han sido suficientes. Que corra la voz. Ya dicen en Pasco, en Huamalíes, en Panatahuas: “Vencer, o morir, o vivir en los desiertos”. Ya viene el Inca Castel, el decidido. Huánuco se alza para recibirlo. Que nadie sepa que se lo devora el mal en Buenos Aires. Los chapetones le temen. ¡A la calle! Que nadie sepa. Allí viene su palabra, en las alas del Cóndor.

Nota: Basado en un hecho poco conocido entre nosotros, que fue el alzamiento indígena y popular de Huánuco (Perú), cuando esperaban la llegada del “Inca Castel”, que no era otro que Juan José Castelli. La sublevación estaba en marcha al mismo tiempo en que el revolucionario americano agonizaba en Buenos Aires, sin que los sublevados lo supiesen.