Eduardo Berti

Programa Obra en Construcción, producido por la Audiovideoteca de Buenos Aires, en el año 2007, al escritor argentino Eduardo Berti donde recorre su historia como escritor, su obra, el proceso creativo de su escritura.

Dirección: Alejandra Correa y Karina Wroblewski.

Maternidad

Berti, Eduardo

Hace poco más de un año que las mujeres de cierta aldea rusa dan indefectiblemente a luz animales mamíferos en vez de niños. Superada la sorpresa, resignados a esta realidad todos los pobladores, a la pregunta “qué ha sido ¿una niña o un varón? sobrevino otra que apunta a averiguar la clase de animal que ha sido alumbrado, si perro o tigre, si gato o chimpancé. Las mujeres más envidiadas del pueblo son aquellas que paren algún animal doméstico, ya que sólo ellas -se estima- podrán desplegar sin mayores peligros todo su instinto materno.

La vida imposible

Tiro en la nuca

Berti, Eduardo

La silenciosa práctica del tiro en la nuca tiene, por supuesto, leyes rigurosas. Su territorio son los autobuses ciudadanos. El matador debe escoger un hombre para nunca moverse del asiento a sus espaldas. Sólo una cadena de casualidades hace posible la así llamada “situación de disparo”, que ocurre cuando el matador queda sentado tras el último viajante. Los choferes son cómplices, fingen que nada ven, pero en el fondo alimentan el olfato de los matadores que adivinan quién será el último que querrá descender. Raramente se oye el disparo: son demasiadas las casualidades requeridas. Por eso es que bajamos tantos vivos del transporte público.

Berti, Eduardo

Eduardo Berti
Eduardo Berti

Extractos de una entrevista realizada por Juan José Panno, María Vicens y Belén Andreozzi, el 14 de marzo de 2007.

Flash fiction

1. Los americanos hablan de “Flash fiction”, como si escribir microrelatos fuese rápido, cuando en realidad el tiempo de escritura que insume es enorme. El género es falsamente rápido: uno cree que el escritor lo escribió rápidamente, y no es así. Por otro lado, se lo puede leer rápidamente, pero los buenos microrelatos tienen muchas claves de relectura. Dejan mucho afuera, como señala la famosa teoría de “la punta de iceberg” de Hemingway. Acá creo que es el brillo de la punta, ni siquiera la punta, una olita, y todo lo que queda afuera es un mundo muy grande como para que el lector pase directamente al siguiente. Sería un pecado. Yo no voy a dar consejos como un médico, si quiere leer el libro de microcuentos en media hora, hágalo, pero luego reléalo.

Como las cerezas

2. Los microrelatos son como las cerezas: producen adicción. Habría que ponerlo en el lomo, como en los cigarrillos: “Leer cuentos cortos produce adicción como las cerezas, y otras cosas”.

Leer a Piñera

3. Cuando yo empecé a escribir microrelatos, ni sabía qué los eran microcuentos, y menos qué iba a ser un libro de eso. Cuando ya tenía diez o quince ya hechos, le comenté a unos amigos lo que estaba escribiendo y me dijeron: “Tenés que leer a Virgilio Piñera”. O quienes leían algún cuento mío encontraban reminiscencias de otros autores; de ahí en adelante fui tomando más autoconciencia.

Diferencia entre cuento y relato

4. Existe una diferencia entre cuento y relato, cosa que yo no distingo entre microcuento y microrelato. Lo que se dice es que el relato es más largo y de trama más abierta, mientras que el cuento tiene más esa cosa de “círculo perfecto” de la vieja doctrina de Poe y que tiene menos personajes, pero yo tengo mis dudas. En realidad, el relato vendría a ser otra zona de transición entre el cuento y la nouvelle. En el relato se permiten más digresiones, más personajes secundarios. Pero es muy difícil establecer diferencias; yo descreo de toda esta cosa rígida. En muchos lugares cuento y relato se tocan.

El boom

5. Hay un boom del microrelato, no sólo acá en Argentina, sino en los países de lengua española en general y también cada vez más en otros países, como China, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda. Me parece que este boom tiene algo de moda, y que se lleva muy bien con Internet y con los blogs. Es un género que queda cómodo para la falta de tiempo que tiene la gente para leer, va de la mano con la velocidad de estos tiempos. Por otro lado, también creo los microcuentos son fruto de un desgaste de la forma, sumado al hecho de que ahora la cosa va hacia la brevedad. Hay un viejo libro de Ítalo Calvino, Lecciones para el próximo milenio, donde destaca algunas cosas que él cree que se van a venir; ahí señala la brevedad, la intensidad, y cita El dinosaurio de Monterroso. Tal vez el espacio que tenía el cuento para renovarse iba más por el lado de las elipsis muy fuertes y la brevedad. Está bueno que los géneros tengan espacio y se puedan desarrollar.

Escribir a mano

6. Una vez me preguntaron porqué escribía a mano dije que tal vez fuera para no sentir que seguía haciendo periodismo. En los primeros años yo estaba muchas horas dentro de la redacción y me escapaba al bar de la esquina, y estaba un poco obligado a escribir a mano. No fue una decisión sino cosas que se fueron dando. Hay muchos escritores de mi generación que escriben a mano, con Pablo De Santis lo hemos charlado alguna vez. Me parece que ahí hay algo mucho más sensual. Yo siento que hay menos intermediación, que hay toda una cosa del pulso, la sangre y la respiración que juega en la escritura a mano. Además uno lleva una libreta que puede tener en todos lados. Escribir en bares es hermoso, o en los colectivos cuando conseguimos asiento. Es como una guitarra comparada con un piano, al que no podés llevar a todos lados. Yo tengo cuadernos con novelas enteras.

Fábrica de ideas

7. Mi usina de ideas por suerte no la sé. No es conciente y, ante el miedo de una sequía, es muy variada. Son las mismas cosas que le provocan ideas a la mayoría de los escritores. Hay cuentos que surgen a partir de un personaje, otros que nacen a partir de un lugar, otras, de una situación. Algunos se disparan a partir de una frase. Sobre todo en los cuentos hiper breves, que comienzan con una frase que se vuelve una especie de acertijo y después uno puede pasarse meses buscándole una continuidad.

Humor a primera vista

8. El humor es un elemento muy importante en el microrelato. Igual creo que los mejores microrelatos no son los que tienen intención de chiste, sino los que te provocan tal vez con una sonrisa pero a la vez te dejan esa sensación más profunda.

Literatura como juego

9. Hay otra lectura que es la literatura como juego y el lector tratando de descifrar pistas. Hay un libro de (Raymond) Queneau que se llama Ejercicios de estilo, y que es la misma historia contada 99 veces: en pasado, en futuro, con preguntas retóricas. Otro libro que se tradujo al castellano es La disparition de (Georges) Perec, un texto que no tiene la letra “e”. Acá lo titularon El secuestro y le quitaron la “a”. Y hubo críticos que en el momento en que salió la novela no se dieron cuenta de que faltaba la letra “e”. El riesgo de estos juegos es que uno muchas veces se queda en lo formal. Son juegos que van más con los cuentos o textos cortos, que en una novela. Porque una novela apoyada en un juego así pude provocar que sea mucho más divertido hablar de esa novela que leerla.

Arrojarse al vacío

10. Me da miedo ser conciente de todo. Está bueno ser conciente de la técnica, de cómo manejar las armas, pero me gusta reservar cierta espontaneidad. Un buen plan es combinar cierta inocencia con cierto saber. Es difícil mantener el equilibrio, pero estoy convencido de que hay varios momentos en la escritura. Hay un momento en el que uno se pone a escribir como un loco, y después otro en el que, como un viejo sabio, se lee a sí mismo para corregir. Ahí es importante ser conciente, tener un saber. Pero está bueno arrojarse al vacío cuando uno escribe, aunque es difícil.

Saer, lector de lujo

11. Uno de los mejores regalos que te hace la literatura es tener buenos lectores, lectores de los que uno se siente orgulloso. Saber que Saer leyó un libro mío, que pasó unas horas de un mes leyéndolo, no tiene precio. Otra sorpresa fue cuando un amigo me comentó que había visto algunos cuentos de La vida imposible en unos blogs, que es algo parecido a lo que pasa con la aparición de las canciones en las canchas. Es hermoso que a alguien, por propia iniciativa, se le haya ocurrido postear unas palabras que vos escribiste. Es alguien que se reconoce y siente que puede hablar a través de lo que vos escribiste.

El ejemplo de Picasso

12. Hay una famosa frase de Picasso que dice: “Lo mejor que te puede pasar es que la inspiración te agarre trabajando”, y no durmiendo, o triste porque no te viene la inspiración. Hay que aprender a tirar y también hay que escribir mucho, porque cuanto más escribís, más empezás a encontrar en cosas que te cuentan (cosas que lees, una noticia, lo que sea), cuentos, novelas, ficción. Así uno entra en un estado de escritura constante.

Leer entrevista completa.

Eduardo Berti

Eduardo Berti
Eduardo Berti
Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1964. Es escritor, periodista y traductor. Publicó los libros de relatos Los pájaros y La vida imposible y las novelas Agua, La mujer de Wakefield y Todos los Funes. Sus obras fueron traducidas al francés, inglés, japonés, coreano y portugués. Además, se desempeña como traductor y anima talleres de escritura en Francia y en Argentina. Es autor de libros periodísticos y de programas de televisión (La cueva, Rocanrol), y colaboró en diversos medios escritos, como El Porteño, Página/12, Somos y Clarín. Vivió muchos años en Francia y desde el 2006 está radicado en Buenos Aires.

Maternidad

Berti, Eduardo

Hace poco más de un año que las mujeres de cierta aldea rusa dan indefectiblemente a luz animales mamíferos en vez de niños. Superada la sorpresa, resignados a esta realidad todos los pobladores, a la pregunta “qué ha sido ¿una niña o un varón? sobrevino otra que apunta a averiguar la clase de animal que ha sido alumbrado, si perro o tigre, si gato o chimpancé. Las mujeres más envidiadas del pueblo son aquellas que paren algún animal doméstico, ya que sólo ellas -se estima- podrán desplegar sin mayores peligros todo su instinto materno.

La vida imposible.

Noticias antes de tiempo

Berti, Eduardo

Un influyente matutino de Bruselas publicó, a lo largo de tres meses y a ritmo de una por día, una serie de breves informaciones de índole local -siempre arrinconadas en la página ocho- que al momento de la salida del diario aún no habían ocurrido, pero que se cumplían inexorablemente a las seis de la tarde, para salir a la mañana siguiente en los otros periódicos de Bélgica. El fenómeno fue detectado por un ex maestro de escuela que presentó una demanda acusando al director del matutino de “promover hechos desgraciados y/o delictuosos”. Para que estas noticias se realizasen había sido necesario -alegaba el demandante- que alguien allegado a la redacción cometiera el incendio, el secuestro, el robo o el crimen allí profetizados. El director se negó con terquedad a revelar como obtenía dichas “primicias” amparándose en la “confidencialidad de las fuentes”. El juez fijó, no obstante, una multa abultada contra el matutino por haber divulgado “noticias antes de tiempo”.

La vida imposible.

Las manos del revés

Berti, Eduardo

Aseguran que a mediados del siglo XIX hubo en Irlanda un delicioso pianista que interpretaba de memoria y con enorme maestría el repertorio completo de Bach, aunque de un modo más que inusitado: cruzando sin cesar las manos, invirtiéndolas, tocando lo dispuesto para la izquierda con la mano derecha y viceversa. Ha sobrevivido el testimonio escrito de un pastor que alcanzó a verlo en escena, ya muy anciano: “¿Cómo puede brotar música tan dulce de este cuerpo que lucha por no anudarse, de esas manos que ignoro por qué razón insondable, el Señor quiso poner al revés?

La vida imposible.