Aladino

Lanfranco, Elsa Beatriz

Frotaba con vigor, esperaba unos momentos, y volvía a frotar. Cansado y furioso, arrojó la lámpara diciendo:
– ¿¡Vas a salir, genio de mierda!?
A modo de respuesta, una ráfaga absorbente lo atrajo hacia la lámpara… que lo succionó de inmediato.

Fueye y pianito

Lanfranco, Elsa Beatriz

Mirando el retrovisor – como quien dice – /te veo en la imagen de mis primeros años/ sonrisa seductora, pelo oscuro/ puro bronce, músculo y ternura/ firmes las manos al volante del camión/ robustas empuñando el hacha ruda/ sabias manos meta pala y azadón/ cultivando la tierra, ceremonia ancestral/ ágiles manos arrancando al bandoneón/ magia y nostalgia de tango y valsecito/ allí estoy, chiquitita/ toda ojos de asombro azul y rulos negros/ aporreando el pianito de juguete/ tratando de seguir tus melodías/ entonces vos, aprobando mis empeños/ interrumpías la música y reías…

Nostalgia

Lanfranco, Elsa Beatriz

– Vea, usté sabe que estoy acostumbráu a andar mal, pero no me acostumbro a la ausencia del Negro… Igual que usté Mendieta, criaturita de Dios; desconsolado, solito, y con ese lagrimón…
– ¡Esto no se puede negociar, don Inodoro! ¡Que lo parió!

Cuestión de fe

Lanfranco, Elsa Beatriz

– ¡Aleluya hermanos! ¡Oremos, la fe mueve montañas!-, predicaba el pastor.
Los feligreses, a voz en cuello, rezaban enfervorizados, alentados por el encendido sermón del clérigo. Se hizo el milagro: la montaña se movió… y cayó sobre el templo.

Alucinando

Lanfranco, Elsa Beatriz

Ayer, amanecían asombradas amapolas.

Ayer, alborotaban arrulladoras alondras.

¡Ay! ¡Amontonando ausencias, asesinaste al amor…!

El pasajero

Lanfranco, Elsa Beatriz

Se bajó allí, en la calle “No sé donde”, esquina “A ninguna parte”.

La distancia diluyó la imagen de su sonrisa dibujada, y su brazo en alto diciendo adiós… o pidiendo socorro.

Una historia real

Lanfranco, Elsa Beatriz

– Nancy, no quiero perderte, hay amenazas y gente desaparecida. Te pido que abandones estas actividades; las reuniones en la parroquia, las visitas a las villas…

– ¡Mi amor! ¡Si sólo llevamos un poco de ayuda a los más humildes…!

Él logró convencerla, al poco tiempo se casaron y se establecieron en un pueblito del interior. Años después, se supo, que del grupo de la parroquia, sólo Nancy se había salvado.

Buen provecho

Lanfranco, Elsa Beatriz

No aguantó más, y se lo engulló de un trago… Harto de vivir con el corazón en la boca.

Antes

Lanfranco, Elsa Beatriz

Antes, después de la sequía llegaban las lluvias y la tierra se alegraba… Antes, había hierba y árboles que reverdecían… Había pájaros, ciervos, mariposas, luciérnagas… Diversas especies habitaban el bosque, la pradera y la montaña… Antes había peces poblando mares, ríos, lagunas; el agua era pura y el aire limpio. Antes de la desolación, había también seres depredadores e insaciables: los humanos.