El mito

Ernesto Parrilla

El día que ganamos el Mundial de Brasil 2014 fue el último día del planeta. El mito dice que fue a causa del grito final, tras el gol de palomita de Messi sobre la hora. Pero la verdad no tiene nada de pasional: el asteroide D-10-S impactó en el Polo Norte y todo se fue al carajo. Los que fuimos evacuados por la nave que secretamente la Nasa tenía preparada un año antes, recordamos ese día desde diferentes ópticas. A pesar del desastre, era la única persona sonriendo en aquel aparato espacial. Aquí en Marte todo es distinto y nadie juega al fútbol. El mito es mi explicación.

El diablo árabe

Ernesto Parrilla

El ebrio, localizó al árabe por azar. La boca le ardía.
– ¡Licor!- le ladró.
El árabe, cabreado, lo abordó.
Alocado, lo alzó contra un árbol, un cerezo. ¡Era el diablo!
Azorado, el ebrio lloró.
Cobarde – declaró el árabe, que luego lo liberó.
El ebrio oraba, caído, sin cólera. Su cabeza ya no deliraba.
El árabe montó su caballo criollo.
¡Rezad cazador!le dijo y rió. Celebró la broma. Y sin rabia, se marchó.

Concurso San Valentín: Ganadores

Cerrada ya la votación entre los textos pre-seleccionados, damos a conocer los nombres de los dos ganadores del concurso, que se llevarán como premio el libro Siete Grandes Cuentos de Amor de la editorial Capital Intelectual.

Ernesto Parrilla
Escúcheme Mr. Shakespeare
Mire, le sugiero que cambie ese final mi amigo, con esta idea de matar a los dos amantes llevará la obra al olvido.

Alejandro César Alvarez
Remake
-¡Qué hacés en la escalera de mi balcón, Julieta!
– Callate Romeo, ésta es la versión posmo y feminista. Nunca entendés nada vos…

Queremos agradecer profundamente a quienes enviaron textos al certámen y a quienes con su voto nos ayudaron a elegir a los ganadores. ¡Los invitamos a todos a seguir participando de nuestras convocatorias!

Causalidades

Ernesto Parrilla

Ella se llama Julieta y el, Romeo. Ninguno ha leído a Shakespeare, pero igual se enamoraron. No es la literatura, sino el amor.

Moraleja

Ernesto Parrilla

Al mirarse a los ojos comprendieron que nadie sale vivo del amor verdadero.

Escena de la escalera

Ernesto Parrilla

– ¡Oh Julieta, amada mía! Mi amor es eterno, pero…
– Dime Romeo…
– ¿No podrías instalar Skype de una buena vez?

Trece

Ernesto Parrilla

Trece. El maldito número aparecía en cada puto lugar. Lo veía en las hojas del árbol que se mecía en las sombras, en las tejas del vecino, en el dinero en su billetera. Trece. Apenas si podía dormir. La ventana le mostraba trece estrellas. Al día siguiente cumpliría trece días fuera de la cárcel. Trece. Maldita su suerte. Se levantó y buscó el arma. Basta. Miró el reloj. Eran las tres, con trece minutos. Se puso el cañón en la boca y gatilló. Click. No tenía balas. Era trece. Trece de enero. Gritó “puta madre” y volvió a la cama. Ya no pudo dormir. El destino le había hecho la cruz.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte VI

González Dorta, Virginia
Se levantó sin bragas, no pudo saber si alguien se las había quitado o había sido ella misma.

Lew, Sara
CHAPARRÓN
Llegaron empapados. Mientras secaban sus ropas en la estufa, sus cuerpos desnudos jugaban a calentarse. Y olvidaron otra vez el paraguas.

Lew, Sara
LA BECARIA
Con impasible cordura eludía sus encantos. Sin embargo, mientras desordenaba papeles ya apilados, sus pensamientos hurgaban bajo su falda.

Lew, Sara
DESENCUENTRO
“Aquí contigo” es lo que su marido, anhelante, le decía. “Allá y con otro” es lo que ella, resignada, se callaba.

Bollini, Ernesto Daniel
FOGOSOS
– ¡Jamás vi una mujer tan ardiente!… Calma… Te cogeré en cuanto pueda-, le dijo aquel bombero español a la muchacha atrapada en el incendio.

Parrilla, Ernesto
AMBIGUO
Había algo en ella que me seducía, aunque por entonces no me decidía si eran sus tetas o sus bigotes.

Parrilla, Ernesto
CONDENADO
Algunas cruces vienen desde la cuna, como el caso de los Gatiesa al bautizar a su primogénito con el nombre de Elber.

Parrilla, Ernesto
BOCHADO
Se llevó a marzo Educación Sexual. Según la profesora el oral fue bastante bueno, pero la práctica no le alcanzó.

Parrilla, Ernesto
AGUANTE
– ¿Aguantás toda la noche?
– ¡Claro rubia!
– Entonces aguántame que tengo sueño.

Parrilla, Ernesto Antonio
XXX
Siempre había querido ver con su mujer algo chancho antes de hacer el amor, pero ella no tuvo mejor idea que alquilar Babe.

Parrilla, Ernesto Antonio
METEJÓN
Coincidieron en el ascensor, se enamoraron en el trayecto e hicieron el amor en la terraza. Fueron padres bajando por las escaleras.

Parrilla, Ernesto Antonio
ADVERTIDOS
Era ninfómana. Ninguna enfermera en el geriátrico se lo creyó. Y tras su primera noche, velaron a seis ancianos.

Hurtado González, Luisa
EN EL ASILO
Todos le llamaban príncipe azul, ellas y ellos, nadie como él para sacar rentabilidad a esas benditas pastillas.

Hurtado González, Luisa
CASIMIRO
“El tamaño no importa”, se repitió una vez más, mientras extendía la mirada por las grandes tetas de la mujer que tenía delante.

Hurtado González, Luisa
OPTIMISTA
El microrrelatista creía que nadie mejor que él para sacarle partido a aquel colgajo de más bien escaso tamaño.

Puga, Fernando Andrés
ORTOGRAFÍA
Suspendido entre los paréntesis de tu cadera, acentúo tu signo de admiración. Acaso tu boca coma mi crema mientras arribamos al punto final.

Cairo, Miriam
FRAGMENTO AMOROSO DE UNA MUJER CASADA I
La sexualidad de una mujer casada, es tan lúdica, elíptica y marginal como la poesía.

Cairo, Miriam
FRAGMENTO AMOROSO DE UNA MUJER CASADA II
La mujer casada es altamente remediativa, altamente girondeana: le importa un pito.

Cairo, Miriam
SEXO DE UNA MUJER CASADA
Pequeña empresa criminal de no hacerse rica de golpe, sino de a poco, y en silencio, mientras el esposo duerme.

Cairo, Miriam
OÍDOS SALACES
Él coloca los labios en esos labios y la onomatopeya del otro corazón es todo el argumento.

Cairo, Miriam
CRIATURAS DE LAS TORMENTAS
La mujer sucia: “El hombre es polvo, del polvo viene y con el polvo se va.”

Cairo, Miriam
SIGILO
Una curiosidad mal sana me lleva a espiarme por el ojo de la cerradura.

Cairo, Miriam
IMPROMOTUS
El sexo se traduce como una tarea de latín hecha por un pésimo alumno de gramática: asociación libre.