“Cartón lleno. Breve muestra de la microficción en la Argentina”

El 10 de noviembre, a las 18 hs., se presentará la antología “Cartón lleno. Breve muestra de la microficción en la Argentina”, con selección de Esther Andradi y Sandra Bianchi.

La obra, editada por Eloísa Cartonera, se dará a conocer en la misma Cartonería (Aristóbulo del Valle 666- La Boca), mediante lecturas y arte de tapa.

Durante el encuentro se realizará un carrusel de microficciones, y los escritores y lectores presentes podrán pintar sus propias tapas.

Más información en: www.eloisacartonera.com.ar

Escrito en la piel

Andradi, Esther

Estaba escrito en mi piel que un día iban a descubrirme. Pero ellos, incapaces de leer los mapas, tardaron años en darse cuenta que lo comestible de mí no eran las flores ni las hojas ni el tallo sino mi raíz, el tubérculo. Pero igual: era Europa, y yo había dado la vuelta al mundo.
Reyes y ejércitos se rindieron a mis pies, literalmente, porque sólo accedían a mí de rodillas sobre los campos. Los indios conocían todos mis parientes, varios centenares y de todos los colores y gustos, porque en casa siempre fuimos promiscuos, gracias a dios.
Ahora la tecnología me quiere reducir a un par de primos, de piel amarillenta y despintada, sosos, en una norma de laboratorio. Pero yo, que estuve en todas acá abajo, sueño con conocer el universo y no les voy a dar con el gusto. ..
No soy ninguna papafrita.

Extraído de: http://nalocos.blogspot.com/

Memoria cafuné

Andradi, Esther

Siendo pequeña intento distraer a mi madre de su trabajo.
Sólo necesito que me mire, pero ella lava.
Aferrada a su falda, no puedo controlar mis piernas y me abro la frente al chocar violentamente contra la piedra del lavadero.
Sangre, grito, miedo, llanto.
Me queda una cicatriz, que con los años, se ha ido ocultando bajo el cuero cabelludo.
Cada vez que nos vemos, mi padre me acaricia la cabeza hasta encontrarla. Me recuerda los efectos colaterales del deseo.

Extraído de: http://nalocos.blogspot.com/

Las hojas muertas

Andradi, Esther

I
El dinero ¿fue árbol? ¿De qué especie están hechos los billetes? ¿De frutales o robles?
¿O será ése el secreto árbol del conocimiento y dios el gran banquero?

II
Más respeto, que mañana cada hoja mía puede ser un euro, dijo ese árbol cuando le pasé al lado.
Verde. Como un puñado de dólares.

III
Las acciones se van al purgatorio. Las hipotecas al Infierno. Sólo el Paraíso es para los billetes: allí se vuelven árbol del conocimiento, y la serpiente se caga de risa.

Extraído de: http://nalocos.blogspot.com/

Vino

Andradi, Esther

Mi cara se parece cada vez más a una pasa. Las arrugas me visten la sonrisa de lomo de tortuga, el llanto de crisálida, la seriedad de pasa nomás. Por eso bebo tanto. Para macerarme en alcohol y así poder tragarme. Lástima que no puedo sobornar al espejo.

Pero quizá termine disolviéndome en saliva, acogiéndome al privilegio de las hostias.