La piedad

Fernando Andrés Puga

Cayó del árbol. Rodó por la pendiente. Lo golpeó el parabrisas de una 4×4. Un perro vagabundo le clavó los colmillos en el cuello. Lo atoró una espina del pescado podrido que encontró en algún tacho. El menor de los chicos de la casa de al lado acertó a darle en el ojo con su nueva gomera.
Harto ya y desfalleciendo, rogó por que llegara de una vez la séptima desgracia. No contaba conmigo.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte XII

Gardella, Martín
MÉNAGE À TROIS
Antes de apagar la luz del cuarto, la mujer susurra al oído del señor Jekyll: Por favor, cariño, esta noche invita a Hyde.

Gardella, Martín
AMOR CIEGO
Desde que empezaron a gustarle todas esas cosas que él le hace, sin pedir permiso, ella no pudo evitar enamorarse de aquel hombre invisible.

Gardella, Martín
6 A.M.
Terminó la fiesta, llegó el marido.

Amé, María Andrea
ENCREMADOS
Se untaron mutuamente con crema de leche para saborearse. La crema estaba vencida. Los dos acabaron en el hospital.

Soler, Federico
UNA CUESTIÓN DE ENVERGADURA
Cuando recibiste mi propósito firme entre tus piernas desnudas percibiste en tus entrañas que era una cuestión de en verga dura.

Soler, Federico
SITUACIÓN EMBARAZOSA
Cuando me dijo que el test era positivo pasó de ser una situación embarazosa a convertirse en una realidad abortiva.

Palleres, Rodrigo
EN EL CESTO
Odio cuando mi hermana termina de tener sexo. Sale de la habitación, se baña, y me deja solo y cogido en la cama.

Heredero García, Rafa
TODOS SON IGUALES
Después de hacerme el amor y de repetir cuánto me necesita, no soporto que luego me encierre en su armario, y además desinflada.

Puga, Fernando Andrés
KAMASUTRA
-¡No se puede, che! Esto es más difícil que resolver el cubo mágico.

Stringhetti, Rodolfo
PARAÍSO
Ella me prometió lujuria desenfrenada. Yo solo mordí una manzana.

Stringhetti, Rodolfo
SEXO Y CIRCO
Ella hacía piruetas, cabriolas y contorsiones con su cuerpo sobre el mío. Yo intentaba domarla sin perder el equilibrio.

Stringhetti, Rodolfo
INTERCAMBIO
Ahora te toca a vos.

Dietrich, Jorge
LA PUERTITA
El Sr. López deslizaba sus límpidos dedos en la púber pelvis de su empleada. Volcó su té cuando la Sra. López le exigió el periódico.

Dietrich, Jorge
MEMORIA
Aquella noche, mi amor, plenos de lujuria y de fogosidad has hecho que me olvide de todo, ¿te acuerdas?

Cano, Pablo
OFICIAL DE TRÁNSITO
Más fuerte… NO PARA!!!… seguí, seguí… más despacio!…ay no.. para.. para!!!… y?? SEGUI!!!!… NO POR AHI NO!!!!…

Moreno Sanz, David
TRÍO
¿Estás segura de haberle dejado claro cuál era su rol? No hace más que tirarme de la cama.

Moreno Sanz, David
Entiende querido que aunque seas microrrelatista el tamaño me importa.

Moreno Sanz, David
El marinero se bajó la cremallera con disimulo; la sirena no tardó en picar en el anzuelo.

Ferreyra, Noelia
UNA BAJA!
Lo encendió, lo aspiró… olor a rebelde. Sabanas adentro, peli de fondo, climax, ojos cerrados: ¿de placer? No, ¡de dormido!

Ferreyra, Noelia
OTRA QUE NO BAJA
Besos, tocata bruta, calentura, ¿amor? da lo mismo, pero por más que tu mano fuerce mi cabeza para abajo, no bajo.

García, Carolina
CV INCONCLUSO
– ¿Nombre?
– Diana.
– ¿Edad?
– 27 años.
– ¿Sexo?
– ¡Me encantaría!
– Contratada.
– ¿Y la experiencia?
– Ya la adquirirás, tranquila.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte IX

Butrón, Patricia
Él era un verdadero mago, metía la mano a su sombrero y siempre aparecía bajo mi falda…

Butrón, Patricia
El exhibicionista cambió de profesión la vez que, con el gabán abierto, chocó en aquella esquina con su madre.

Pateiro, Julia
PUNTO DE VISTA
Siempre la despedían con la misma recomendación: “Pórtate bien”. Ella, según su novio, ¡se portaba de maravilla!

Nilton, Christopher
“Vamos al nido para que te desplume”, le dice una prostituta a un ángel que pasaba.

Zarate, José Luis
La de malentendidos que cosechaba la quiromántica al rozar los dedos y decir a los clientes que veía un orgasmo en su futuro.

Zarate, José Luis
Animó lo inerte, dio vida a lo muerto. La Baronesa Frankenstein también logró que la muerte pequeña fuera mucho más grande.

Carranza, Eliseo
Salir de la lámpara; halagar al amo; cumplir el capricho de siempre; al final, quitarse vestido y peluca; desmaquillarse…

Carranza, Eliseo
Con delicada lentitud la tanga del Hada Azul fue cayendo. Pinocho, asustado, vio crecer su nariz y sin haber dicho una mentira.

Neri, Carlos Alfredo
VACACIONES
Lo mejor del sexo matrimonial en vacaciones es que uno sólo se ve obligado una vez por año a esa dedicación y esmero

Puga, Fernando Andrés
ZOOFILIA
Trepó como simio. Apuntó como halcón. Saltó como tigre. Se estampó como escuerzo al pie de la cama. Ella reía como hiena.

Leuzzi, Daniel
PRECOZ
Se había jactado de sus talentos tempraneros, sólo que el traslado a su intimidad lo hizo comprender que rapidez no es igual que eficacia.

Leuzzi, Daniel
MEMENTO
Lo hacía a cada instante porque no recordaba nada. Hubiera muerto con una sonrisa en sus labios si su memoria no hubiese sido tan mala.

Ecram, Lito
—¡Ay mi amor, qué XXX tan grande tienes! —¡Para XXX mejor! (ruidos) —¡Shhh! Es Caperucita Roja que volvió de lo de tu mamá.

Ecram, Lito
¿Sabías que en el cuento de Caperucita Roja hay erotismo, travestismo, zoofilia y pedofilia? ¿O yo tendré la mente podrida?

Ecram, Lito
CINE XXX
En mis DREAMWORKS, ella me TOUCHSTONE la PIXAR, se me PARAMOUNT y se la METRO-GOLDWYN-MAYER hasta la 20TH CENTURY FOX.

Ecram, Lito
PEDIDO CONYUGAL
—¡Partíme al medio, mi amor! —gimió Paula.
Y el mago Emanuel serruchó a su esposa y asistente.

Ecram, Lito
MOVIMIENTO
La ponía y la sacaba. Lubricaba. Entraba y salía. Sudaba. La sacudía. Al final acabó… cambiando la vieja puerta.

Centurión, Sandro
LOS CUENTITOS DE SCHEHEREZADE
_ ¿Qué desea mi señor?
_ Cuéntame una historia, dulce Scheherezade.
_ ¿Otra vez? pero mi señor no desea mejor verme danzar desnuda.
_ No. Anda mujer. Dame el gusto y cuéntame uno de tus cuentitos. Ése donde conoces a un genio moreno, enorme y musculoso.
“Rinocerontes bajo la mesa” Sandro Centurión. MCyE Formosa. 2011.

Sarinski, Lilian
AMÉRICA
Ahí, sí… ¡ahí! Al fin lo descubriste.
¡CLITORIS! gritó Colón. Y se le hizo agua la boca.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte VII

Bovio Dussin, Teresita
SOLTERONA
La tía Asunta aprendió a tocar el saxo, nunca tuvo la oportunidad de practicar el sexo.

Bovio Dussin, Teresita
TENTACIÓN
La fea comió miles de manzanas buscando a la víbora tentadora, nunca la halló.

Bovio Dussin, Teresita
CURIOSA
La curiosidad mató al gato y embarazó a la mujer.

Lilix
OBRA DE ARTE
El pene fue pincel, el cuerpo de mujer tela virgen, cuando el pintor acabó la bautizo “Orgasmo seminal”.

Chisleanschi, Beatriz
DE RECHUPETE
Lo olió, lo lamió, lo saboreó y se lo tragó. La caníbal durmió satisfecha.

Pereyra, Marina
AMOR A PRIMERA VISTA
Fue amor a primera vista y desilusión a la segunda: debajo de esa falda roja, no era Laura la que se ocultaba, sino Ramón.

Puga, Fernando Andrés
FIESTA INFANTIL
—¡Dale cuerda a mi ronroneo! ¡Hacéme girar como un trompo! ¡Remontáme en tu barrilete!
—¡Ya va! Esperá que termino de inflar la piñata.

Garrido Barrera, Laura
ANIVERSARIO DE BODA
Cuando lamía circundando su aureola y ella se estremecía entre sus brazos, el móvil le recordó que tenía cena a las ocho.

Garrido Barrera, Laura
EL PADRE DEL NOVIO
Enredando su pie en la pernera de su pantalón descubrió algo duro. Al mirarle y ver su indiferencia, comprobó su error.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte VI

González Dorta, Virginia
Se levantó sin bragas, no pudo saber si alguien se las había quitado o había sido ella misma.

Lew, Sara
CHAPARRÓN
Llegaron empapados. Mientras secaban sus ropas en la estufa, sus cuerpos desnudos jugaban a calentarse. Y olvidaron otra vez el paraguas.

Lew, Sara
LA BECARIA
Con impasible cordura eludía sus encantos. Sin embargo, mientras desordenaba papeles ya apilados, sus pensamientos hurgaban bajo su falda.

Lew, Sara
DESENCUENTRO
“Aquí contigo” es lo que su marido, anhelante, le decía. “Allá y con otro” es lo que ella, resignada, se callaba.

Bollini, Ernesto Daniel
FOGOSOS
– ¡Jamás vi una mujer tan ardiente!… Calma… Te cogeré en cuanto pueda-, le dijo aquel bombero español a la muchacha atrapada en el incendio.

Parrilla, Ernesto
AMBIGUO
Había algo en ella que me seducía, aunque por entonces no me decidía si eran sus tetas o sus bigotes.

Parrilla, Ernesto
CONDENADO
Algunas cruces vienen desde la cuna, como el caso de los Gatiesa al bautizar a su primogénito con el nombre de Elber.

Parrilla, Ernesto
BOCHADO
Se llevó a marzo Educación Sexual. Según la profesora el oral fue bastante bueno, pero la práctica no le alcanzó.

Parrilla, Ernesto
AGUANTE
– ¿Aguantás toda la noche?
– ¡Claro rubia!
– Entonces aguántame que tengo sueño.

Parrilla, Ernesto Antonio
XXX
Siempre había querido ver con su mujer algo chancho antes de hacer el amor, pero ella no tuvo mejor idea que alquilar Babe.

Parrilla, Ernesto Antonio
METEJÓN
Coincidieron en el ascensor, se enamoraron en el trayecto e hicieron el amor en la terraza. Fueron padres bajando por las escaleras.

Parrilla, Ernesto Antonio
ADVERTIDOS
Era ninfómana. Ninguna enfermera en el geriátrico se lo creyó. Y tras su primera noche, velaron a seis ancianos.

Hurtado González, Luisa
EN EL ASILO
Todos le llamaban príncipe azul, ellas y ellos, nadie como él para sacar rentabilidad a esas benditas pastillas.

Hurtado González, Luisa
CASIMIRO
“El tamaño no importa”, se repitió una vez más, mientras extendía la mirada por las grandes tetas de la mujer que tenía delante.

Hurtado González, Luisa
OPTIMISTA
El microrrelatista creía que nadie mejor que él para sacarle partido a aquel colgajo de más bien escaso tamaño.

Puga, Fernando Andrés
ORTOGRAFÍA
Suspendido entre los paréntesis de tu cadera, acentúo tu signo de admiración. Acaso tu boca coma mi crema mientras arribamos al punto final.

Cairo, Miriam
FRAGMENTO AMOROSO DE UNA MUJER CASADA I
La sexualidad de una mujer casada, es tan lúdica, elíptica y marginal como la poesía.

Cairo, Miriam
FRAGMENTO AMOROSO DE UNA MUJER CASADA II
La mujer casada es altamente remediativa, altamente girondeana: le importa un pito.

Cairo, Miriam
SEXO DE UNA MUJER CASADA
Pequeña empresa criminal de no hacerse rica de golpe, sino de a poco, y en silencio, mientras el esposo duerme.

Cairo, Miriam
OÍDOS SALACES
Él coloca los labios en esos labios y la onomatopeya del otro corazón es todo el argumento.

Cairo, Miriam
CRIATURAS DE LAS TORMENTAS
La mujer sucia: “El hombre es polvo, del polvo viene y con el polvo se va.”

Cairo, Miriam
SIGILO
Una curiosidad mal sana me lleva a espiarme por el ojo de la cerradura.

Cairo, Miriam
IMPROMOTUS
El sexo se traduce como una tarea de latín hecha por un pésimo alumno de gramática: asociación libre.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte I

Munyau, Roberto Osvaldo
EL ABUELO QUERENDÓN
-¿Así que Ud. practica el sexo anal, abuelo?
-No doctor, anual… dije: ¡anual!

Munyau, Roberto Osvaldo
EL SEXO DESPUÉS DE LOS 70
POR EL SEXÓLOGO JAPONÉS
YANO KO ITO
Esteeeeeeeeeeee…mmmmmmmmmmmmmmm… y bue…

Munyau, Roberto Osvaldo
MARÍA Y JOSÉ
-¡María!… ¡¿Qué estás haciendo con esa paloma en la cama?!
-¡José! ¡Te juro que no es lo que vos estás pensando!

Pateiro Costa, Julia Mirtha
CENSURADO
“Nunca me había ocurrido”, se excusó el príncipe ante Cenicienta, mientras abandonaban la intimidad del cortinado del salón.

Pateiro Costa, Julia Mirtha
TAMAÑO
Cenicienta desea un gran amor y repite “bíbidi bíbidi bu” como le dijo el hada madrina. Pero el del príncipe sigue siendo estándar.

Pateiro Costa, Julia Mirtha
PÉNDULO
Que la energía potencial es nula en el punto de elevación mínima lo entiende. Pero no cómo alcanza ese estado sin rozamiento.

Puga, Fernando Andrés
SIRENA
Cuando mis labios rozaron su pubis, el olor se hizo insoportable.

Puga, Fernando Andrés
FUERTE MIRAR
Te clavé la mirada con el martillo de mi deseo. Ahí colgada, me resulta más fácil desnudarte. Tú te desangras y ni te enteras.

Puga, Fernando Andrés
ARQUERÍA
Aunque no abre la boca, Serena mete la pata. Dardo no dará en el blanco si ella no tensa la cuerda. Tendrán que afinar la puntería.

Puga, Fernando Andrés
Rrr rrr…
¡Y no arrancás! Por más que meneo la llave, no emitís más que leves ronroneos. ¿No me digas que ya llegamos a los 10000 kms?

Cabrera, Rubén Faustino
BAILE CON RELACIONES
Entre un “¡Adentro!” y un “¡Se va la segunda!”, el gaucho y la china la pasaron muy bien.

Cabrera, Rubén Faustino
TODA UNA VIDA ESTARÍA CONTIGO
¿Recuerdas la primera vez? ¡Pensar que el acabóse fue el principio de nuestra maravillosa convivencia!

Cabrera, Rubén Faustino
PARADOJA
¡Quién diría que fue ´”una pequeña muerte” lo que nos terminó uniendo para siempre!

Cabrera, Rubén Faustino
LA LUZ DE SUS OJOS
“¡Prenda!”, dijo el gaucho. “¿Qué, mi amor?”, dijo ella. “¡Prenda una vela, por favor! ¡Si sabe que me gusta con luz!”.

Cabrera, Rubén Faustino
EL PRECIO DEL AMOR
“Me gustó. ¿Y a vos?”, dijo él. “Joya”, dijo ella. Y él colocó sobre la almohada la pulsera de oro que le había comprado.

Lew, Sara
LA “L” DE LITERATURA
Se enamoró de aquel escritor bajito por el tamaño de sus ideas.

Lew, Sara
ATRACCIÓN FATAL
Todos le decían: “Cuídate de ella, es una planta carnívora”, pero él no supo resistirse a esos labios siempre abiertos.

Lew, Sara
OTRA NOCHE CON CASIMIRO
Me lavo los dientes, me pongo el pijama, me cuelgo la ropa, preparo la cama…

Lew, Sara
IMPOTENCIA
Es lo que él sintió al ver lo que a “ella” le sobraba.

Lew, Sara
ARDIENTE ENCUENTRO
El soldadito de plomo y la bailarina se fundieron en un eterno abrazo.

A caballo regalado…

Puga, Fernando Andrés

Y en ese ir y venir desde casa al mercado, al banco, a la iglesia, al cementerio… un buen día lo volví a encontrar. Fue en la plaza donde cada mañana le das de comer a las palomas. Venía cansada con la bolsa de las compras y me detuve un momento a tu lado. Te pedí un puñado de miguitas. Te ofreciste a acompañarme. Desde entonces no hay día en que no pasemos un buen rato juntos.

¿Que no me apresure? ¿Que ya no estoy para esos trotes? ¿Que antes de tomar una decisión tenga en cuenta el dolor que me puede causar? No, de ninguna manera. ¿Para qué buscarle caries a este extraordinario regalo que me das, justo cuando estoy a punto de tirar la toalla?

Escondido en la luz

Puga, Fernando Andrés

Lo busqué. Pregunté a familiares y amigos; a compañeros de trabajo. Puse su nombre en Facebook, en Twitter, tratando de dar con su paradero.
Nada.
Se fue lejos, dijeron algunos; no va a volver. Hubo hasta quien se atrevió a insinuar que había muerto.
Entré al camarín resignado y mientras me maquillaba frente al espejo, noté un brillo nuevo en el fondo de mis ojos; un reflejo esperanzador.
Subí al escenario y antes de dar comienzo a la función eché un vistazo hacia la platea.
—¿Con que ahí estás?— exclamo al ver la inocencia en la mirada expectante de los chicos.
—¡Claro! ¿Dónde si no?
—¿Cómo no se me ocurrió antes? ¿Y sabés una cosa, Hugo? Te veo bien.
—Por supuesto, mi amigo. Acá estoy: vivito y coleando.

Baldosas que hablan

Puga, Fernando Andrés

Las de Hollywood recuerdan estrellas de cine. Las dos o tres que hay en el barrio, no. La que está en la cuadra de la calle Lope de Vega, entre la vía y Bacacay, rescata de las balas a un tal Horacio Jorge Sosa. Nunca lo conocí en vida. Cada mañana, al pasar por la puerta de la casa donde él vivía, leo su nombre y la fecha en que fue asesinado por el terrorismo de Estado. Hoy puedo decir que somos amigos. Cada mañana yo lo arranco del olvido. Cada mañana él me devuelve la memoria.

Tú mismo

Puga, Fernando Andrés

No te fuiste. Te llevaron.
No te traeremos. Vendrás.
Y nunca será tarde cuando nos encontremos.