Cuento infantil

García, Guillermo

El cumpleaños estaba en su apogeo cuando comenzó la función de títeres. Los niños hablaban o corrían o gritaban, aquí y allá, sin prestar atención a la obrita. Hasta que, en la escena de la decapitación, la efusión de sangre escandalosa precedida por el escalofriante chistido de la guillotina, petrificó a los que se hallaban más cerca y desató, indignada, la protesta de los padres. El titiritero fue despedido de inmediato. Mientras se alejaba cargando dos valijones salpicados de colores estridentes por un sinuoso senderito del parque inmenso, algunos chicos lo observaban perderse entre los troncos en silencio, seguramente arrepentidos por su inicial falta de atención y, quizá, un poco más tristes que antes.