Él la odiaba

Guzmán, Haydée

Día de reyes. El calor agobiaba. Los mayores entregados en justificada siesta. El sol daba en mi cara, esquivando hojas de la vieja higuera. Mi refugio.

Abajo decían que los reyes eran los padres. Yo sabía que no. Entretenía la hora dramática del calor buscando las últimas brevas, mientras tanto oía, callaba. Abajo peleaban por saber más. Yo oía y callaba.

Yo sabía la verdad. Esa mañana había recibido el mejor regalo de reyes que se puede imaginar. Recibí el abrazo cariñoso y cálido de una madre que se me había muerto hacía tres años, demasiado pronto, demasiado rápido. Por eso supe que los reyes, no eran los padres. Mi padre nunca me hubiera traído semejante regalo. Yo sabía que él la odiaba.