Entre el cielo y la tierra

Horacio Beascochea

“Te doy otra oportunidad para llegar al cielo”, escucho.
Moldeo la miga de pan y me encomiendo a los dioses. Esta vez no debo fallar, un movimiento suave, estudiado hasta el hartazgo. La veo surcar el aire y para mi desilusión, sobrepasa tus ondulaciones y se posa a centímetros de tu ombligo, en una frontera imprecisa del paraíso.
“La pucha”, maldigo y apuesto de nuevo a nuestra rayuela de besos y sabores, en una lluviosa mañana que nos espía desde tu ventanal.

Habitación 13

Horacio Beascochea

Debió intuir que algo andaba mal cuando el conserje deshilachado le dio la llave de la habitación trece y el velador se apagó de improviso, mientras su gato —muerto hace varios años— le lavaba la mano y los truenos hacían temblar las paredes, en ese hotel con mobiliario del siglo XIX en el que decidió pasar la noche.