La brisa olía a muerte

Sorbo, Hugo

En la nuca sintió un beso húmedo, nada enamorado. Encogió su cuello, pero la sensación no terminó ¿Quién estaba detrás de su ella y osaba tocarla? No se giró, el miedo la paralizaba. La noche latía amenazante, ni la Luna se asomaba ante el diabólico engendro. La brisa olía a muerte y flotaba perezosa en el aire.
No podía quedarse ni un minuto más en aquel lugar, debía huir. Se agachó convenientemente y enfrentó al aparecido (¿Por qué le habría parecido masculino?)
Una media larga de nylon barato se agitaba lentamente en la soga de colgar, movió su mano furiosa y la separó de su cabeza.
Mientras partía rauda hacia la escalera, su mente musitó indignada: –No subo más a la terraza de noche.

El beso

Sorbo, Hugo

La puerta fue abierta hacia atrás y ella se decidió a penetrar en la estancia. No había luz. La ventana, de haber existido una, mostraría la noche cerrada como ala de cuervo. No recordaba haber compartido la cena con alguien, pero la presencia permanecía latente. Su mano recibió orden de encender la luz mas su instinto se negó. Solo un loco seguiría adentrándose allí, pero ella estaba loca; loca de amor por el ausente.
De pronto una señal en la oscuridad; se crispó y decidió enfrentar lo que estuviese oculto en el lugar.
Su cara fue detenida en plena acción. Sus labios recibieron la humedad de otros labios ocultos en el negro. La sensación de reconocer no necesitó luz para estrujar la boca sensual ofrecida.

For Ever

Sorbo, Hugo

Se encontraron.
A los pocos días advirtieron que no podrían vivir separados; decidieron vivir juntos y ahí comenzó todo.
Se miraban y emitían chispas, a veces positivas, en que todo se veía celeste como el cielo, otras rojas, anaranjadas, sus miradas de enojo calculado.
Luego recorrieron un diapasón musical de dichas y sonrisas, entendieron que nada era imposible si permanecían juntos “for ever”.
El amor creció, el frío acabó y los días celestes se hicieron presentes.
Una historia de amor contada de modo viviente. Nada más contemplarlos ya se entendía el film rodado por ellos y nada se vería más natural que un importante beso…
Mas el beso llegaría hacia el final y este se encontraba tan lejano…

Play

Sorbo, Hugo

No era posible verla ni buscarla para encontrarla, estaba detenido en el tiempo. Mi misión debía ser salvarla, en caso de sufriese algún peligro, pero no me movía. La película estaba empezada, la acción detenida, como yo. Todo se había detenido. El suspenso se acrecentaba a cada segundo transcurrido. El film, de haber continuado hasta el final, resolvía la situación creando un nuevo romance en la pantalla. Estaba seguro. El público estaba seguro de aquello, pero todo se había detenido, el gran beso de película del último minuto de proyección se encontraba escondido detrás del PLAY que nadie había pulsado en medio de alguna distracción involuntaria.

Sin respuesta

Sorbo, Hugo

Me miró, la miré. Ambos en silencio. A los veinte días seguía sonriente, ignoro por qué. Le hablé quedo, conmovido, persistió su sonrisa. Mentalmente me explicó la falta de gracia ya que en veinte días sin vernos no corriera a estamparle un beso de película. Gracioso y funesto al igual, ¿por qué no vino ella a mí e hizo lo que proponía? No contesté.
Le advertí un mohín sugerente y en el centro de mi mente supe qué hacer.
En la acción en un film francés pensaríamos: “esto solo pasa aquí”.
Mas ella me miraba y yo a mi vez… Sonreía enigmática, yo temblaba; extendí mis manos adelante y se estamparon contra el afiche.

Grrrr…

Sorbo, Hugo

– Grrrr…. Tienes que quererme.
– Grrrr…. ¿Por qué?
– Grrrr…. Porque soy el más hermoso León.
– Engreído.
– Enamorado.
Se encontraban sus ojos de tierna cachorra y futuro Rey.
Cerca mamá leona.
Giraba en torno a su elegida, su miradas fija.
– Grrrr….
– No sigas. Mamá mira con cara de pocos amigos…
El, bamboleante, piensa la solución.
No podía desentrañar su idea. La sabía buena.
¿Ella creería en él lo suficiente?
– Grrrrr….
Agitaba para impresionarla su melena ausente. Ella sus ojazos fijos en el reyecito.
¡La idea llegó! ¡Un beso espectacular a la vista de todos!
Hoollywood. Pantalla. Inicio. El León. Ahora serían dos: ella y él. El beso y después los créditos.