Lujuria

Jorge Ariel Madrazo

El periodista Jaime Pock engañó a su esposa. Pero lo pagó caro, oh, sí.
Un día, su teléfono privado en el diario albergó el triste fin de ese amor prohibido:
-Pock: -Querría rozarte una manita.
-Ella: “No, no me empujes al desliz con tu verba salvaje… Eres más perverso que la
Serpiente bíblica.”
– Pock: Hoy formé tu nombre con la sopa de letras.
– Ella: “¡Ten piedad, mi Bestia! ¿Hasta dónde me arrastrará tu elocuencia abrasadora?
Ya mismo abandono esta charla de burdel. Adiós, Jaimy. Nunca te olvidaré.”
Y así, la labia procaz de Pock le arrebató a la única mujer que pudo hacerlo feliz.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte VIII

Nava Miguélez, Yolanda
RELACIONES COMPLICADAS
Manostijeras se sentía frustrado imaginando una noche de pasión, mientras contemplaba el cuerpo de su amada.

Nava Miguélez, Yolanda
LUNAS
Caperucita le pregunta al lobo con qué luna se transformará en hombre.

Nava Miguélez, Yolanda
PROVOCACIÓN
La Cenicienta lanza una mirada al príncipe que tiñe de rojo su sangre azul.

Madrazo, Jorge Ariel
LUJURIA
Aquel hermafrodita se amaba apasionadamente.

Madrazo, Jorge Ariel
CHERCHEZ LA FEMME
Labios gruesos, palpitantes; senos que desbordan la blusa y obligan a subir la mirada hasta sus ojos o bajarla para que acaricie las manos perfectas: inventar a esa mujer exigió menos esfuerzo que el de ponerse a su altura.

Madrazo, Jorge Ariel
ASADITO
Dedos de él masajeando cuello y nuca de ella. Le ha revelado él la magnitud de su deseo: “Te quiero comer”. El reencuentro será dulce e interminable. Lo que le demore asarla en el horno a leña de su casa de campo.

Madrazo, Jorge Ariel
OJOS QUE PREÑAN
Ser un vegetal para susurrar sílabas de clorofila y mirar la mirada tuya, que mira con un mirar que sólo podría describir quien lograra mirar desde tus ojos de animal en celo.

Pateiro Costa, Julia Mirtha
FOBIA
Con sus ojos en los de él se dejó quitar la braga.
—¡Es grande y peluda! —gritó al desviar la mirada y huyó, desnuda, ante la araña.

García Alonso, Alicia
ENCAJE A DOS
La bailarina dio un salto y se alzó con las piernas abiertas. En ese instante el primer bailarín creó un paso nuevo.

Altamirano, Aldo
INSEGURIDAD
El tamaño no importa, me dijo ella. Y me puse a escribir breve.

Altamirano, Aldo
DEBATE FILOSÓFICO
Mientras que los intelectuales debatían sobre el huevo o la gallina. El responsable hacía estragos en el gallinero.

Altamirano, Aldo
OLVIDO
Me pidió, enfáticamente, que también usara mi boca para besarla.

Valls Arnau, Joaquín
CHASCO
Había comprado para la ocasión nata, miel y mermelada. Pero canceló nuestra cita en mi casa y hube de tirarlo todo: yo detesto el dulce.

Valls Arnau, Joaquín
CLÍMAX
Yo había cumplido ya los treinta y algunas noches todavía escuchaba a papá lanzar, desde la habitación de matrimonio, el grito de Tarzán.

Garrido Barrera, Laura
MUÑECA PARLANCHINA
No hubo más palabras cuando le humedeció su boca con la lengua. Las baterías se agotaron.

Garrido Barrera, Laura
TUPPER SEX
Las compraron al peso en una noche de lujuria. Tres días más tarde, les produjeron granitos made in China.

Olivera, Patricia
BUS LLENO
La reacción fue instantánea. A ella la empujaron y terminó apoyada contra él… Ambos llegaron a la cima antes que el vehículo.

Olivera, Patricia
GOLOSA
Le pasó la lengua con lentitud, con los ojos cerrados. Luego lo metió en su boca húmeda y suspiró. Los helados eran su debilidad…

Olivera, Patricia
DEVOCIÓN
Lo acariciaba con devoción, su respiración se había convertido en un ronco jadeo. Siempre se emocionaba de esa manera ante un libro nuevo.

Mazía, Ana Silvia
NOTA EN LA HELADERA
¡Qué bueno estuvo lo de anoche!
¿Repetimos?

Quarks

El martes 22 de noviembre, a las 19hs, se presentará la novela “Gardel se fue a la Guerra” y las microficciones “Quarks”, de Jorge Ariel Madrazo. El autor dialogará con la escritora y crítica Sandra Bianchi, mientras que la actriz María Heguiz leerá algunos tramos del libro.

En la sala “Osvaldo Pugliese” del Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543, CABA, Argentina).

Madrazo, Jorge Ariel

Jorge Ariel Madrazo
Jorge Ariel Madrazo

Nació en Buenos Aires, en 1931, pero exilió a Venezuela entre 1976 y 1983. Más de una docena de poemarios, entre ellos Blues de Muertevida (1984, Premio Nacional-Regional), Cuerpo textual (1987, Premio Municipal Ciudad de Bs. As.), Para amar a una deidad y De vos, 2008. Inédito: Ayer decías mañana.

Obtuvo la Beca para Creación del Fondo Nacional de las Artes, con el aval de Enrique Molina, Olga Orozco y Francisco Madariaga. Representa a Ediciones LAR y Revista de Poesía «Trilce», de Concepción, Chile.

En narrativa: Quarks – Microficciones. Ventana con Ornella y La mujer equivocada, cuentos. Ensayo: Breve historia del bolero (Caracas, 1980) y El Anticristo (Edic. Círculo Latino, Madrid).

Su novela Gardel se fue a la guerra obtuvo el Primer Premio Eduardo Mallea de Literatura 2003/2005 de la Ciudad de Buenos Aires. Fue en 2005 Primer Premio Internacional Ibby (International Board on Books for Young People) por sus traducciones de Jack London. Invitado a Festivales poéticos en USA, Brasil, Colombia, Perú, México, Nicaragua, España, Irlanda y en 2011 a Francia y Brasilia. Miembro honorario de la Unión de Escritores Brasileños y de la Academia de Letras del Nordeste del Brasil.

 

¿Cómo pude ser?

Madrazo, Jorge Ariel

Qué sudoroso el brío para enrumbar la galera de esclavos hacia la remota isla de Náhuatl; cuán refrescante la brisa que, en la playa infinita, cacheteó nuestra plegaria; qué injusto el látigo del capanga al recordarnos la servil condición; cómo los orangutanes de la jungla antojaban –en lo grotesco –parecerse a nuestro empeño. Qué libres resollaban al comparársenos. Ah, cómo reímos al clavarse de pronto mil flechas en el tórax de los amos. Cómo, cómo vinimos a morir aquí.

Asadito

Madrazo, Jorge Ariel

Dedos de él, masajeando cuello y nuca de ella. Acaban de conocerse. Le ha revelado él la magnitud de su deseo: “Te quiero comer”. El reencuentro, seis meses más tarde, será dulce e interminable. Lo que le demore asarla en el horno a leña de su casa de campo.

Tiempos difíciles

Madrazo, Jorge Ariel

Los hombres-rana de la antigua China no podían ejercer su arte: a cada rato les eran pedidas las ancas para la cena del Emperador.

¡Ni gota!

Madrazo, Jorge Ariel

Todo estaba listo para la boda. La víspera, en la cena de a dos, ella alargó una mano para servir los últimos chorros del íntimo champán y los escanció en su propia copa, bromeando: “Tú no te lo mereces, aún no eres mi marido”. Él celebró la broma. Meses más tarde se casó con otra mujer, ésta sí perfecta: era abstemia.

Las llaves de Stella

Madrazo, Jorge Ariel

Stella abrió la puerta de su casa, radiante como siempre. Entre cuatro dedos de su mano derecha- en posición supina- agitaba las llaves y con la otra mano sujetaba a su perra blanca, Stephanía, a la que llevaba al paseo nocturno. De pronto comprobó: ya no tenía las llaves. Nunca aparecerían. En la siguiente oportunidad aferraba la correa perruna cuando, en una distracción o algo así, advirtió con alarma que ya no la sujetaba. De la perra, nunca supo. Una noche del mes siguiente apoyó una mano en una pared de su casa y ¡zaz! ésta se esfumó ante su aterrado estupor.

Decidió entonces invitar a salir al hombre a quien odiaba, lo aferró de un brazo con fuerza. Nada. Stella ignoraba que el don de las desapariciones le había sido otorgado por el dios bromista sólo para ser ejecutado tres veces. Resignada, Stella descubrió en cambio que el hombre no era tan desagradable. Y poseía llaves, perro y casa.

Propiedades del colibrí

Madrazo, Jorge Ariel

–Diga su última voluntad –conminó el jefe del pelotón.

–Deseo que cada soldado piense durante cinco minutos en un colibrí.

Así lo hicieron. Luego, ninguno osó oprimir el gatillo.