En casa de herrero

Amarilla, Jose Angel

En casa de Don Martín Fierro -herrero de Transilvania- todo era metálico, ¡hasta la música!. Pero todo cambio el día que el Conde Drácula empezó a hacer de las suyas. Así fue que don Martín construyó por primera vez algo de madera: una estaca. ¡Y lo bien que hizo! Fue lo que lo salvó del Conde Ciego, cuando se transformó en Murciélago. Al ver la estaca el Conde exclamó sorprendido: “¡En casa de Herrero cuchillo de palo!”. “En boca cerrada no entran moscas”, le respondió el herrero a la vez que clavaba en su corazón la estaca con forma de cuchillo. “¡jajajaj! Ojos que no ven corazón que no siente”. Se río burlón el Conde antes de morir.

Inodoro y el expresionismo

Amarilla, José Ángel

– ¡Mirada autosuficiente la del burro!
– Pura jactancia Mendieta… y no intelectual. Yo y la Eulogia.
– El Burro primero…
– Es lo que me dice. Se queja de mi terquedad, me reprocha que es lo único que tengo pa comparar con el burro.
– Ni lo intente que pierde como en la guerra. ¿Qué gesto es el que más le impresionó como expresivo?
– El del Gumercindo, cuando anduvimos casando cocodrilos de noche. Reflectoriábamos a orillas del Paraná y donde brillaban dos ojos, PUM con la itaka. Pero en una… no fue un cocodrilo. Fueron los ojos del Gumercindo que estaba siendo hincado salvajemente por Lloriqueo. “Carne tierna, dunga, dunga”- repetía dándole con una magnun 357 y pa colmo yo apuntándole con una itaka. Eso sí que fue impresionismo y expresionismo, Mendieta.

Inodoro y el cataterismo

Amarilla, José Ángel

– Don Inodoro, desde que volvió de Santiago se lo ve cansino.
– Es por el recuerdo que me traje de allá.
– ¿Qué se trajo? ¿Alfajores? ¿Rosquetes que le cayeron mal?
– No Mendieta, ¡algo que llevo muy adentro del corazón!
– ¿El recuerdo de la música de las chacareras, el ritmo de los bombos?
– Tampoco. Es un bichito que recorrió por toda mi sangre y finalmente anidó en mi corazón.
– No me diga más: Mal de amores.
– ¡Ojalá!… Mal de chagas, Mendieta.
– ¡Qué lo parió! ¿Y qué hizo?
– Hice cataterismo.
– Cateterismo se dice cuando se somete al catéter.
– Pero cuando uno se somete a vender catas y teros se llama cataterismo Mendieta. ¿Por qué cree, que me odian tanto los loros?
– ¿No probó con tortugas?
– Son de salida lenta Mendieta.

Inodoro y el Gumercindo

Amarilla, José Ángel

– Don Inodoro, se comenta que el Gumercindo se aputasó… ¿qué hay de cierto?
– La culpa no es del chacho, Mendieta; sino del medio o de los medios.
– Pero lo han visto de bombacha.
– En el campo es normal andar con la bataraza.
– No lo vieron con la bataraza… lo vieron con… con usted.
– ¿Vestido de gaucho, con bombacha pampero no dice?
– No, con bombacha y corpiño… caro cuore y con puntillas.
– Es que con esto de la ceniza volcánica no se ve nada Mendieta, menos el futuro, sino pregúntele a las encuestadoras. Lo que dije, ¿vio como incide el medio?

Inodoro, galán

Amarilla, José Ángel

– ¿Cómo fue su adolescencia Don Inodoro?
– ¡Completa!
– ¿Muy feliz?
– Completa le dije… adolecí de todo.
– ¡Se comenta que usted fue un galán Don Inodoro!
– Duró poco, hasta que comencé a arrastrarle el ala a la Eulogia.
– Por enamorado.
– Por pavo, Mendieta.
– ¿Y qué pasó con el galán?
– Lo mató la billetera… siempre fui un gaucho pobre.
– ¿Cómo ahora?
– ¡Pior!
– ¡A la perinola!
– Exactamente, nada para mí.
– Es cierto que en la pampa siempre era acosado por una horda de admiradoras “las raqueles”.
– Ranqueles, Mendieta. Ranqueles.

Inodoro y las elecciones

Amarilla, José Ángel

– Don Inodoro, ¿es cierto que anduvo por la Patagonia?
– ¿Patagonia? ¡Hasta Ushuaia me llevó la Eulogia a alpargatazo! Me salvó las elecciones, cuando tuve que emitir sufragio. En la Quiaca me tocó, ¡tuve que regresar Mendieta!
– Un viaje largo hizo.
– Y complicado, ¿usted sabe lo que fue llegar con el tobiano? Piquetes de maestros en Santa Cruz, de petroleros en Chubut, Ceniza volcánica en Rio Negro, reclamos de tamberos en la Pampa, peleas de candidatos en Córdoba, en Santiago la marcha de los bombos, en Tucumán piquetes de azucareros, en Salta colas por combustibles, en Jujuy marchas por represión.. ¡pero al fin yegué!
– Y al fin pudo votar.
– NO Mendieta, hubo una confusión, no votaba en la Quiaca… sino en la calle Quiaca.
– ¡Animalito de Dios!

Inodoro con rabia

Amarilla, José Ángel

– ¿Anda con bronca, Don Inodoro?
– Más que bronca, perfectamente enrabiao. Risulta que me estaba dando mi baño anual, estando bien enjabonau se cortó el agua. Salí como estaba porque se venía la tormenta de Santa Rosa
– ¿La de agosto?
– De Santa Rosa le dije, pero dispués me enteré que vino de San Nicolás. Enjabonau como estaba fui pal corral, no quería exponer a mi tobiano a esa lluvia de piedra. El aguacero y el granizo espumó mi melena, ¡pompas de jabón se elevaban Mendieta! Don Perfecto me vio así, pensó que andaba enrabiao e hizo correr la bola.
– ¿Lo difamó por la pampa?
– No, hizo correr la bola… ¡me auyentó con la boliadora!
– No le haga caso, Don Perfecto es una bala perdida.
– ¡Pior! ¡Es una Bola perdida! ¡Perdió una bola en mi lomo Mendieta!

Inodoro y la primera vez

Amarilla, José Ángel

– ¿Cuándo fue su primera vez Don Inodoro?
– Hace tiempo y allá lejos.
– ¿Con la Eulogia?
– Con Manuela.
– ¿Con Manuela mucha mujer?
– Mucha manopla…
– Es cierto que también se entreveró con la hija del Cacique Lloriqueo.
– El que lloriqueó fui yo Mendieta… cuando me descubrió el cacique.
– ¿Amando con pasión y desenfreno?
– El infiel no tuvo freno, ni compasión. Me talerió de lo lindo.
– ¿No se vengó?
– Es que si no me vengo… todavía me está fajando Mendieta.
– ¿Es cierto que le quedó el lomo overo de tantos talerazos?
– ¿Qué le hace una mancha más al tigre?
– Al tigre nada… pero usted quedó como cebra.
– Ya lo dice el refrán: “El que mal anda… mal acaba”, pero es la moda Mendieta, y hay formas y formas de tatuarse.
– ¿Y esa argolla clavada en el lomo?
– Es solo piercing, Mendienta.

Inodoro “El Desgraciau”

Amarilla, José Ángel

– ¿Vida desgraciada la suya don Inodoro?
– Porque cree que me llamo Inodoro… viví desgraciándome.
– ¿Jodida?
– ¡De mierda!
– ¿A qué le atribuye su destino?
– Al Intestino Mendieta: ¡comía y tomaba!
– ¿Qué tomaba?
– Tomaba pa los matorrales.
– ¿Incontinencia anal?
– Anual Mendieta… Anual… me cagaba todo el año… incluso los feriados.
– ¿Y los vecinos Don Inodoro?
– Se fueron todos. Ningún vecino a 40 legüas a la redonda… en las tres dimensiones.
– No entiendo…
– Los aviones cambiaron la ruta Mendieta, esquivaban mi rancho.
– ¿Probó con pastilla de carbón?
– Bolsas de carbón me comí: algarrobo, itin, quebracho colorado… pero fue al cuete.
– ¿Peor el remedio que la enfermedad?
– Se me agravó con pedorrera. Soy el precursor de los fuegos de artificios… ¡y de los pedos de artificios!

Inodoro, pastor protestante

Amarilla, José Ángel

– ¿Cómo anda don Inodoro?
– Mal pero acostumbrao.
– Sigue con la Malaria.
– Con la Malaria, con el Dengue, con la Gripe A y con la Eulogia…
– ¡Eso es mala suerte!
– Estoy cagao por los perros. De “Tigre de la Malasia”… pasaron a llamarme “Tigre de la Malaria”.
– ¡Animalito de Dios!
– Dios me ha soltao la mano Mendieta…
– Es que si no lo soltaba lo arrastraba a Él.
– ¡Ahora solo creo en el Dios Teo!
– ¿Se convirtió en ateo?
– No, Teo es el que convirtió. Soy hincha de Racing Mendieta. Mientras hablo con usted escucho el partido.
– ¿No probó con trabajar don Inodoro?
– Probé, pero no tuve suerte.
– ¿Alguna vez fue creyente?
– Fui pastor protestante…
– ¿Evangélico?
– Pastor protestante le dije Mendieta. De niño cuidaba cabras a desgano.