Conferencia: Las redes sociales y la Microficción

El martes 11 de junio el escritor José Luis Zárate ofrecerá una conferencia titulada: “Las redes sociales y la Microficción”, en Ciudad del Carmen, Campeche, México.

La misma se llevará a cabo a las 18:15 horas, en el marco de la Segunda Feria Nacional del Libro FENADEL UNACAR.

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El autor dictará también allí un taller de Twitteratura, entre los días 10 y 12 de junio, de 10 a 12 horas.

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Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte IX

Butrón, Patricia
Él era un verdadero mago, metía la mano a su sombrero y siempre aparecía bajo mi falda…

Butrón, Patricia
El exhibicionista cambió de profesión la vez que, con el gabán abierto, chocó en aquella esquina con su madre.

Pateiro, Julia
PUNTO DE VISTA
Siempre la despedían con la misma recomendación: “Pórtate bien”. Ella, según su novio, ¡se portaba de maravilla!

Nilton, Christopher
“Vamos al nido para que te desplume”, le dice una prostituta a un ángel que pasaba.

Zarate, José Luis
La de malentendidos que cosechaba la quiromántica al rozar los dedos y decir a los clientes que veía un orgasmo en su futuro.

Zarate, José Luis
Animó lo inerte, dio vida a lo muerto. La Baronesa Frankenstein también logró que la muerte pequeña fuera mucho más grande.

Carranza, Eliseo
Salir de la lámpara; halagar al amo; cumplir el capricho de siempre; al final, quitarse vestido y peluca; desmaquillarse…

Carranza, Eliseo
Con delicada lentitud la tanga del Hada Azul fue cayendo. Pinocho, asustado, vio crecer su nariz y sin haber dicho una mentira.

Neri, Carlos Alfredo
VACACIONES
Lo mejor del sexo matrimonial en vacaciones es que uno sólo se ve obligado una vez por año a esa dedicación y esmero

Puga, Fernando Andrés
ZOOFILIA
Trepó como simio. Apuntó como halcón. Saltó como tigre. Se estampó como escuerzo al pie de la cama. Ella reía como hiena.

Leuzzi, Daniel
PRECOZ
Se había jactado de sus talentos tempraneros, sólo que el traslado a su intimidad lo hizo comprender que rapidez no es igual que eficacia.

Leuzzi, Daniel
MEMENTO
Lo hacía a cada instante porque no recordaba nada. Hubiera muerto con una sonrisa en sus labios si su memoria no hubiese sido tan mala.

Ecram, Lito
—¡Ay mi amor, qué XXX tan grande tienes! —¡Para XXX mejor! (ruidos) —¡Shhh! Es Caperucita Roja que volvió de lo de tu mamá.

Ecram, Lito
¿Sabías que en el cuento de Caperucita Roja hay erotismo, travestismo, zoofilia y pedofilia? ¿O yo tendré la mente podrida?

Ecram, Lito
CINE XXX
En mis DREAMWORKS, ella me TOUCHSTONE la PIXAR, se me PARAMOUNT y se la METRO-GOLDWYN-MAYER hasta la 20TH CENTURY FOX.

Ecram, Lito
PEDIDO CONYUGAL
—¡Partíme al medio, mi amor! —gimió Paula.
Y el mago Emanuel serruchó a su esposa y asistente.

Ecram, Lito
MOVIMIENTO
La ponía y la sacaba. Lubricaba. Entraba y salía. Sudaba. La sacudía. Al final acabó… cambiando la vieja puerta.

Centurión, Sandro
LOS CUENTITOS DE SCHEHEREZADE
_ ¿Qué desea mi señor?
_ Cuéntame una historia, dulce Scheherezade.
_ ¿Otra vez? pero mi señor no desea mejor verme danzar desnuda.
_ No. Anda mujer. Dame el gusto y cuéntame uno de tus cuentitos. Ése donde conoces a un genio moreno, enorme y musculoso.
“Rinocerontes bajo la mesa” Sandro Centurión. MCyE Formosa. 2011.

Sarinski, Lilian
AMÉRICA
Ahí, sí… ¡ahí! Al fin lo descubriste.
¡CLITORIS! gritó Colón. Y se le hizo agua la boca.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte IV

Carranza, Eliseo
Si el leñador mató al lobo, fue guiado, más bien, por los celos: le estaba poniendo el cuerno con esa niña de la caperuza roja.

Carranza, Eliseo
No importa cómo se lo hace, ni qué posiciones practique con ella. Como alpinista, siempre logra la cumbre.

Carranza, Eliseo
—Te lo juro: soy un Príncipe Azul encantado —. La linda princesa lo llevó a su cama. Dos horas después, ella quedó encantada.

Carranza, Eliseo
Nunca lo hubiera imaginado: él, tan decente, ir al bosque, toparse con la bella dormida y, sin dominar sus impulsos, ¡besarla!

Carranza, Eliseo
—¡Ups! —le dijo el excitado Príncipe a la sorprendida Princesa recién despertada —¿Le puedo explicar por qué mi mano está ahí?

Carranza, Eliseo
Cuando era muñeco de madera, bastaba con mentir; siendo de carne, y ya muchos años después, ni con viagra logra lo que antes…

Carranza, Eliseo
En el laberinto Teseo y el Minotauro pelean cuerpo a cuerpo. Pronto reconocen sus íntimos gustos. Afuera Ariadna se impacienta.

Carranza, Eliseo
Hace lo que le gusta: llevar comida a la abuela, platicar con animalitos, fingir no reconocerlos cuando usan ropa de viejita…

Zárate, José Luis
Con qué cuidado se depilaba la sirenita para su príncipe que no entendía porque había tantas escamas por la recámara.

Zárate, José Luis
Nada mejor que tener una sirena en la seda mar de las sábanas.

Zárate, José Luis
Los náufragos en el mar de las sirenas gritan, desesperados, desde las aguas, para que no los rescatemos.

Zárate, José Luis
Penélope odia que, en sueños, Odiseo tarareé esas canciones tontas de las sirenas.

Zárate, José Luis
Después de una noche de pasión con la sirenita por alguna causa todos sus amantes parecen náufragos.

Zárate, José Luis
No le duraban nada las muñecas inflables a Drácula.

Zárate, José Luis
Pocos saben sobre la vida sexual del mar, el papel que tienen mareas y olas, las caricias a continentes y que es la espuma.

Zárate, José Luis
Para estremecerse el príncipe propuso sedas, lazos y artefactos. Feliz la sirenita añadió corales, ánguilas, un tiburón de 300 kgs.

Zárate, José Luis
SOBRE LA ORIGINALIDAD
Ese autor no hacía el amor porque alguien ya lo había hecho.

Zárate, Omar Julio
¿QUIÉN LA ENTIENDE?
En el taller literario la coordinadora dijo: -Hay que evitar los “lugares comunes”- pero, me dio un soberano cachetazo cuando quise hacerle el amor en el escritorio.

Hidalgo, Paloma
TAXISTA
Anduve derrapando entre sus curvas perfectas, creo que eso justifica que el marido me utilice de blanco de sus balas, aunque mi piel sea negra.

Hidalgo, Paloma
MADRILEÑA
Mirada felina y cuerpo inquietante, la gata sólo consume peces, cuanto más gordos mejor, cada noche en el Club de carretera dónde trabaja.

Hidalgo, Paloma
COMO CON LA CERVEZA
Le gustaban rubias pero cuando probó una negra todo cambió. Por si acaso, pronto probará un buen tinto.

Qué es peor

Zárate, José Luís

A veces, a la salida del colegio, un saludo lleno de sonrisas de su papá, siempre momentáneo. En ocasiones llega a una fiesta escolar de improviso, le da abrazos, habla con él unos minutos. Algún fin de semana puede verlo quedarse atrás, en la calle, con cara de querer jugar con él y no poder. Eso es lo que le da más tristeza.

Cuando quiere hablar de ello con mamá es el llanto de ella, las miradas enojadas, el hecho de que es mejor el silencio.

Pero a los niños no pueden ocultárseles las cosas. Por eso mamá se acerca a su cama, mira nerviosa sus manos mientras busca las palabras, empieza a hablar.

El niño tiene miedo. No sabe qué va a decir su mamá, se lo imagina, pero imaginar es diferente de saber. Saber es definitivo, no hay vuelta atrás, Escucha, temblando. Ignora qué será peor: que su mamá le hable de un divorcio, o de que su papá es un fantasma.

Una y otra vez

Zárate, José Luis

El hombre se arrojó sobre mi cuchillo una y otra vez, incapaz de detenerse, estremeciéndose cada vez que el acero lo penetraba, hasta que no pudo más.

La hoja, agotada, satisfecha, goteó sangre en el pavimento.

Por alguna causa nadie quiere creerme.

Sr. K

Zárate, José Luis

Cuando despertó se encontró convertido en un monstruoso insecto. El problema era cómo iba a lidiar ahora con los copyright de los herederos de Kafka.