Vuelo sin motor

Josu Insausti Ordeñana

El material de construcción será este folleto que han dejado en el buzón. Vas a ser un avión de primera.

Los doblados correspondientes, la punta que siempre es complicada, el tren de aterrizaje y su comprobación…Estás quedando bien, solo faltan los alerones y listo. Un par de cortes de tijera a cada lado: c’est fini. Bueno no, un poco de color vendrá bien: toque de pintura pistacho al ala derecha y un poco de naranja a la izquierda. Ahora sí, a la pista.

Desde un piso tan alto y con el viento otoñal de cola, el despegue es fulgurante. Tras ganar altura con agilidad viene un parsimonioso giro. Otra ráfaga ventosa potente y te alejas cada vez más, planeando con elegancia.

Avistada la arboleda vas perdiendo altura. Junto al río, aterrizas sobre el colchón de hojas desprendidas de los plátanos de sombra. Has reencontrado a tu familia. Compartirás el destino con ella.