Otxoa, Julia

Nació en 1953 en San Sebastián, España. Es poeta, narradora, y artista plástica. Su obra,  con más de treinta títulos publicados en poesía y narrativa ha sido traducida a varios idiomas e incluida en diversas antologías españolas y americanas. Asimismo, ha ganado varios premios y participado en múltiples publicaciones y exposiciones nacionales e internacionales.

Entre sus creaciones se destacan los libros de relatos Kískili-Káskala (Vosa, 1994), Un león en la cocina (Prames, 1999), Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee ( Hiru, 2002) y Un Extraño envío (Menoscuarto, 2007). También las antologías Galería de hiperbreves (Tusquets, 2002), Sea breve por favor (Páginas de Espuma, 2002), Fábula Rasa (Alfaguara, 2005), y Ciempiés-Los microrrelatos de Quimera (Montesinos, 2005).

El viajero

Otxoa, Julia

El viajero no acababa de llegar. Sus familiares le esperaban nerviosos. No se explicaban su tardanza. Se habían gastado una buena suma de dinero en la compra de aquella trampa y en adornarla con aquel pedazo de queso de la mejor calidad.

Kískili-Káskala.Vosa.

La fuerza del destino

Otxoa, Julia

El perro riñe al gato, el gato al ratón, el ratón a la musaraña, la musaraña a la araña, la araña a la mosca, la mosca a la hormiga, la hormiga a la pulga, pero la pulga, como es tan pequeña, no tiene nadie más pequeño a quien reñir, así que, indignada, prepara la revolución para derrocar al perro.

Tienda de bromas

Otxoa, Julia

Ante mi asombro ya que para nada estábamos en carnaval, aquel hombre alto y flaco vestido de negro con cara de funeral, entró en la famosa tienda de bromas “El rey de las fiestas”, saliendo al poco tiempo transformado, luciendo una ostentosa nariz roja y unos grandes mostachos color naranja, su cabeza cubierta con uno de esos gorritos de chino mandarín. Sin embargo fijándose en él con detenimiento se observaba fácilmente que la seriedad de su rostro no había variado en absoluto, lo seguí durante unos minutos pero pronto lo perdí de vista entre las nubes de turistas que aquellos días abarrotaban la ciudad.

Volví a mi trabajo de portero y me olvidé del asunto hasta que meses más tarde en la consulta de ingresos del hospital, reconocí las facciones de aquel hombre serio, tremendamente pálido, en el rostro del cirujano que iba a realizar con mi dañado corazón, una delicada operación a vida o muerte.

Ceremonia

Otxoa, Julia

Murata Takarai decidió quitarse la vida, su amante le había abandonado. Así que comenzó los preparativos de su muerte, convocaría a sus amigos más íntimos alrededor del té en el jardín para despedirse. ¿Pero…a qué amigos consideraba íntimos ? ¿Qué clase de té sería el adecuado? Conocía más de cien clases diferentes ¿Y el lugar del jardín?

Murata Takarai dedicó el resto de su vida a preparar la ceremonia del té para anunciar su muerte a sus amigos. Murió muy anciano de muerte natural. Hoy se le venera en Japón como uno de sus más grandes estetas.

Maletas

Otxoa, Julia

En mi caso hacer el equipaje es toda una batalla, tengo pocas cosas pero mal definidas, hasta el punto que desconozco qué poseo en realidad, tan solo sé que algunas pertenencias son ligeras y ovaladas pero éstas a veces se alargan inesperadamente hasta romperse y vaciarse por completo. Otras en cambio son pesadas y con solo pensar en ellas modifican su forma, estorban por todas partes, me tropiezo con ellas, tengo las piernas llenas de hematomas, algún día van a lograr que me caiga y me de un mal golpe.

Hay incluso algunas cuya existencia es dudosa, a menudo ignoro si pertenecen al pasado, al presente o tan solo al universo de mis sueños. Así que no es extraño que a la hora de hacer las maletas nunca sepa si voy a tardar mucho o poco, son tantas las conjeturas, las hipótesis…La sucesión de enigmas me rompe los nervios, me fatiga en extremo, me deja sin fuerzas para nada. y claro, en esas circunstancias siempre acabo anulando mis viajes.