Sin título

Fernández Camelli, Lautaro

Y así fue como salimos campeones, yo era suplente ya que el director técnico no se daba cuenta de mis dotes futbolísticos. Pero yo todavía tenia la fe de entrar y cambiar el partido como lo había hecho varias veces en el potrero de la vuelta de mi casa.

Entonces vi como le pegaban una patada increíble al 9 de nuestro equipo y así tenía que salir del partido con una fractura expuesta del peroné. Entonces el técnico nombró mi nombre y con mucha ilusión y sacándome el buzo me acerqué a él, me dio instrucciones muy precisas de lo que tenía que hacer, y yo las acaté al instante.

La pelota se va al lateral y yo entro faltando cinco minutos y con el partido empatado. Entré corriendo como una gacela y con todo el ánimo de la hinchada que coreaba mi nombre al compás de un tamborín. Era un partido con muchas patadas, gritos y sobre todo mucho fútbol, estaban todos nerviosos, hasta los médicos que estaban atendiendo al 9.

Entonces me llegó la primera pelota, saqué un bombazo desde mi pierna izquierda que se estrelló en el travesaño al compás de un “uhhhh” que desprendía nuestra tribuna. Así pasaban los segundos y no podíamos hacer el gol.

Pero faltando unos segundos Fede, el capitán, desbordó por la derecha y tiró un centro increíble que yo rematé de chilena que se metió en el ángulo. Después de esto todo pasó en cámara lenta, los jugadores viniéndome a abrazar, los técnicos gritando con los suplentes y la hinchada y los rivales sufriendo la derrota.