Resaca

Luciano Doti

Me siento como si tuviera el ancho de espada en una partida de Truco. Creo que hoy estoy en condiciones de llevarme el mundo por delante. Falta poco para que la vea a ella. Pero esta vez no será lo de siempre, esta vez la encaro entonado con esas cuatro copas que acabo de tomar.
¡Vaya paradoja! Mañana, con la resaca que voy a tener, el cuatro de copas habrá remplazado al ancho de espada.

Último tango en Río

Luciano Doti

El día que ganamos el Mundial de Brasil 2014, ni bien el árbitro pitó el final, se desató un carnaval en las calles de Buenos Aires. Miles de argentinos bailamos cual brasileros en un improvisado sambódromo junto al obelisco.
Fue un intercambio cultural. Después de todo, los “brazucas” ya habían tenido oportunidad de bailar en Río al ritmo del 2×4.

Vermouth con la Mulatona

Doti, Luciano

Clemente estaba bebiendo un vermouth en un bar de Flores. Desde su mesa junto a la ventana podía ver a una mulata voluptuosa, de insinuantes curvas, dueña de un escote que daba vértigo de nada más asomarse para echar un vistazo. Saboreaba unas aceitunas que le hacían pensar en la piel aceitunada de esa mulata que, parada en una esquina, esperaba vaya uno a saber qué. Debería ser del Caribe, acaso dominicana. Sólo estaba seguro de que era la mujer de sus sueños, tan carnosa como las aceitunas que le gustaban tanto: ¡una tremenda “mulatona”!