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Lucrecia Mirad

__ ¿Qué día es hoy?
__ 13 /13/13
__ ¿Sobreviví al accidente?
__ No
__ ¿Dónde estoy?
__ En el infierno.

La Otra Marcha de mis Pies Cansados

Lucrecia Mirad

Con ellos anduve ciudades y charcos. Playas y desiertos, montañas y llanos .Y la casa tuya, tu calle y tu patio. Ahora ya no marcho, recorro recuerdos; y te rescato tenaz y leal, en algún rincón de mi desmemoria.

El otro beso

Mirad, Lucrecia

Rod Hudson miró desde su altura a una Doris Day empequeñecida por el llanto y el dolor. La miró desde un sentimiento cargado que llenó sus ojos y la abrazó, como sólo él sabía hacer. Buscó su boca y la besó. Primero con ternura y después con pasión, deseando desde su más oculta intimidad que fuera Tony Curtis.

Maldita muerte

Mirad, Lucrecia

Y lo peor es que no te lo puedo decir. Entonces, ¿Qué hago con este odio que me ataca cuando me doy cuenta de que estoy muerto? Sucedió tan de a poco, que mi maldita soberbia no me dejó ver el fin.
Ya no puedo amenazarte, o decirte que no me gusta lo que hacés conmigo. Que hijo de puta antes que puto. Tampoco te puedo matar. Matar sin morir.
Los diamantes son para siempre, las palabras nunca mueren, la letra sobrevive. Blanco sobre negro, me equivoqué. Y sin matar, morí.
Yo, Boogie el Aceitoso, el duro, el cara de piedra, ausente de sentimientos y de sangre, soy boleta. Poco y nada importa que mis restos se exhiban en las vitrinas. El matón, plastificado y difunto.
Poco y nada.
Te lo llevaste todo; me quedé encerrado y muerto. Estoy acabado, chico, repitiendo las mismas palabras siempre, porque nada nuevo saldrá de mi boca cerrada, muda y quieta, como mi pistola.
Muerta.
Desde tu muerte.

Tiempos de antes

Mirad, Lucrecia

– ¿Nombre?
– Inodoro Pereyra Iraola.
– Ocupación.
– Estanciero.
– ¿El perro viene con usted?
– Es Men, mi caniche toy.
– ¿La rubia lo acompaña?
– Mas respeto, jovencito, la rubia tiene nombre: Eulogia.
– Pasaporte de ambos.
– Tenga.
– Mmmmmmmmmm. ¡Estos pasaportes son falsos! Lo conozco de otros tiempos ¡usted se llama Inodoro Pereyra, dicho el Renagau!
– ¡Eso era antes, canejo!
– ¿Antes? ¿Antes? Antes de que… ¿de la 125?
– Antes…. cuando todo tenía sentido.

Problema de género

Mirad, Lucrecia

– ¡Entre al rancho Inodoro, entre!
– ¡Usté, mejor se va a apagar la Luz Mala que anoche la dejó encendida!
– ¡No sea rencoroso y entre!
– ¡Vaya a hacer dormir la siesta al Basilisco y déjeme tranquilo, mujer!

– ¿Qué lo tiene tan enojado con la Eulogia, Inodoro?
– ¡Anoche mientras lavaba los platos, me rompió la Copa América!
– Perdónela, no sabía lo que hacía…
– Y el año pasado me rompió el Rosario Central y por ahí anda, sin arreglo…
– Parece un problema de género, Inodoro, compréndala…
– ¡Y quién habla de pilchas Mendieta!, yo hablo del corazón. Del corazón.

– A la pucha que es serio, el corazón no se negocia Inodoro, no se negocia….