El despojo

Marcela Acuña

El día que ganamos el Mundial de Brasil 2014, un carnaval arrasó con el pueblo. Nada de orden y progreso. En medio del caos festivo los subcampeones retenían en su memoria el gol de victoria, mientras nosotros planeábamos la mejor broma.
El conductor del micro, con los jugadores a bordo, detuvo su marcha en la autopista, llamativamente transitable. Llorando, abrazados sin consuelo, los sorprendimos.
Borrachos de euforia y locura, sin un por qué los despojamos de sus cuerpos.
La radio del micro ya no transmitía el “carnaval”. Sobre el mar, no más luces. El tiempo dejó caer las agujas para percibir un festejo cada vez más monocromo, cuando la mayor cadena televisiva confirmaba, alucinada, la falsa identidad del goleador.