Quedaron HELADOs

Marcela Moltó

Lo miró seriamente, como desconfiando, miró sus naipes y calculó el peso de cada una de sus cartas. Esta mano era suya, debía ganarla. Volvió a mirar a su contrincante y, antes de largar su carta, tomó un sobro del moscato que lo acompañaba. Aspiró, tomó el as de espada desde la punta y le dijo:
-Con esta, los dejo helados….
Y lanzó el naipe dándole de lleno en el cuello del desafiante jugador. Murió al instante….quedaron todos helados