Al alba

Martínez, María Mercedes

Alicia y Antonio ahí… acariciando ausencias.
Antaño, amor audaz. Alocadas ansias… Amar a antojo, así…, acompañando al alba.
Antes, almas aunadas. Ahora, alegrías amarillentas, amargas, amenazadas…
Antonio acelera acción abrumadora. Atento al arma, alocado, avanza.
Alarma… y aliento apagado al amanecer.

La carretilla blanca

Martínez, María Mercedes

Señalaban la casa. Parecían indecisos. Entraron. Buscaban algo, preguntaron a los mayores.

Que no, que ella desde hacía algunos años ya no vivía allí. En el Sur, ahora. Que no, que no había dejado ninguna pertenencia en la casa…

Libros desparramados, caídos, pisoteados por borceguíes.

El abuelo se puso a regar las petunias de la carretilla. Una vieja y herrumbrada que un día trajo mi tía, con intención de pintarla y convertirla rápidamente en hermoso y original macetero blanco. Habían florecido varias.

Un día sacó estos libros. Estaban bajo las petunias.

La triste ironía

Martínez, María Mercedes

Tarde de 29 de Julio. Año 2000. Está cansado. Varios días sin dormir. Algo se está gestando en su interior. Muchas preguntas sin respuesta. Pocos lo saben. Caras preocupadas. No es el de siempre.

Recuerdos lejanos le conmocionan hasta los huesos. Parajes de campo. Agradecimientos humildes. Viajes.

La vida es fruto del esfuerzo. Lejos está la confianza en el poder de la lucha sostenida. Sólo ésta ha dado tanto éxito. Pero hoy… lejana… La vida de un mendigo que golpea puertas…

Libros, publicaciones, conferencias que se amontonan en la cabeza. Amigos. Compañeros de ruta. Sinsabores y satisfacciones. Brindis, éxito y oscuro presagio.

Un llamado que no llega. Luces de esperanza que se apagan. Gritos en silencio y necesarios desgarros hunden la paz de miradas quietas, ahogadas…

Suerte irónica la de mirar premios, fotos viejas, viejas revistas con algún reportaje. Recuerdos de viajes, dulzura de experiencias. Salvar vidas… ¿un milagro? ¿Poder seguir haciéndolo?…. Se acabaron los milagros…

La mano no tiembla en el momento de la decisión. Se apaga una vida. Una semilla ha quedado sembrada en terreno fértil.

Conmoción en la comunidad médica mundial. El creador de la técnica del “bypass” ha puesto fin a su vida.

Ladislao

Martínez, María Mercedes

Llegué al mundo muy desprovisto. Poco más de un kilogramo. Pero mi madre no era mujer que se amedrentara frente a la adversidad, y ahí nomás me puso bajo una lámpara. Su táctica resultó y a la vez anticipó, no solamente la aparición de la incubadora, sino de mi destino: “Buscar y hallar algo.”

Luego de varios inventos y dando rienda suelta a mi espíritu polifacético, me encontraba trabajando como reportero húngaro en Yugoslavia. En circunstancias en las que escribía una nota sobre un escritorio de la entrada del hotel en el que me alojaba, un hombre bajito quiso saber de mí. Era un ingeniero argentino y sentía mucha curiosidad por haberme visto escribir con “ese instrumento”. Surgió que yo era inventor. Y enseguida me preguntó: ¿Por qué no viene a trabajar a la Argentina? Le comenté los problemas con la visa. Enseguida me entregó una tarjeta firmada mientras afirmaba “con esta no va a tener problemas”.

Leí la tarjeta: “Agustín P. Justo, Presidente”. La guardé. Algún día la necesitaría.

Cuando los alemanes invadieron Francia, no dudé en la invitación. Adopté la ciudadanía argentina y formé la compañía biro-Mayne-biro. Al poco tiempo había patentado el bolígrafo: “el extraño instrumento”.

La cita (a ciegas)

Martínez, María Mercedes

Se levanta temprano, ansiosa, por primera vez se anima y no sabe cómo es. El día y la hora, ya fijados con antelación. El lugar también. No hay marcha atrás. Quiere y no quiere. Le da miedo. Pero va. No sabe cómo es él ni cómo se desarrollaría todo. Pero Malena le había dicho que era el mejor.

– ¿Se pasó el susto?- Le pregunta cuando termina.

– Sí, por supuesto- Contesta ella-. Tenés muy buenas manos y tranquilizás mucho.

Recibe una sonrisa por respuesta y un “te espero el miércoles, a la misma hora”.

Cuando sale se siente aliviada, omnipotente, satisfecha, como quien gana una batalla y se queda con el trofeo: ¡Un implante dentario espectacular!

6 de enero

Martínez, María Mercedes

Nunca voy a olvidar la conversación con mi madre aquel 6 de enero…

– Mami…los chicos dicen que los Reyes Magos son los padres… ¿Es cierto?

– No, no es cierto, aunque bueno… no en todos los casos… En realidad…

– ¡Nooo! ¡No es cierto! -Dije interrumpiéndola con rabia y profunda convicción.

– Bueno, mejor preguntale a papá que él entiende más de eso, ¿sí?

– ¿Y dónde está papá?–, pregunté con decisión.

– En el living, con Melchor y Baltasar.

Venganza

Martínez, María Mercedes

Estaba por cumplir con mi sádico deber de hermano mayor cuando se acercó y me dijo con prepotencia: “Los Reyes Magos son los padres, para que te lo sepas”.

Es difícil describir la bronca que da que se te adelanten con una noticia, cuando hace rato dejó de ser tal para vos.

Embestida: “¿Y quién te hizo creer eso? ¡Ja, ja, ja! ¡Caíste, caíste, ja, ja! ¡Ahora no te van a traer regalos, es así!

Mirada vacilante, ojos pegados en los míos, llanto, carrera (entre llantos). Venganza cumplida en mi sonrisa triunfante.

Seis ojos me estaban mirando. Ese 6 de enero no recibí ningún regalo…