Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte VII

Bovio Dussin, Teresita
SOLTERONA
La tía Asunta aprendió a tocar el saxo, nunca tuvo la oportunidad de practicar el sexo.

Bovio Dussin, Teresita
TENTACIÓN
La fea comió miles de manzanas buscando a la víbora tentadora, nunca la halló.

Bovio Dussin, Teresita
CURIOSA
La curiosidad mató al gato y embarazó a la mujer.

Lilix
OBRA DE ARTE
El pene fue pincel, el cuerpo de mujer tela virgen, cuando el pintor acabó la bautizo “Orgasmo seminal”.

Chisleanschi, Beatriz
DE RECHUPETE
Lo olió, lo lamió, lo saboreó y se lo tragó. La caníbal durmió satisfecha.

Pereyra, Marina
AMOR A PRIMERA VISTA
Fue amor a primera vista y desilusión a la segunda: debajo de esa falda roja, no era Laura la que se ocultaba, sino Ramón.

Puga, Fernando Andrés
FIESTA INFANTIL
—¡Dale cuerda a mi ronroneo! ¡Hacéme girar como un trompo! ¡Remontáme en tu barrilete!
—¡Ya va! Esperá que termino de inflar la piñata.

Garrido Barrera, Laura
ANIVERSARIO DE BODA
Cuando lamía circundando su aureola y ella se estremecía entre sus brazos, el móvil le recordó que tenía cena a las ocho.

Garrido Barrera, Laura
EL PADRE DEL NOVIO
Enredando su pie en la pernera de su pantalón descubrió algo duro. Al mirarle y ver su indiferencia, comprobó su error.

Salida

Pereyra, Marina<>

En el almacén de almas, una infinidad de escritorios ocupados por la misma cantidad de empleados públicos, se despliegan a lo largo y ancho de una gigantesca sala bien iluminada, de paredes blancas y pasillos grisáceos.

Los trabajadores clasifican sus papeles en dos pilas diferentes: “Entrada” y “Salida”. Por tratar de salir rápido a almorzar, el empleado Nº 3591 pasa erróneamente de pilón, dos papeles en lugar de uno. El Nº 43219, por andar a las corridas, se choca un escritorio y derrumba una pila que llevaron semanas enteras de trabajo.
En Del Viso, mientras tanto, Mariana acaba de sufrir un aborto espontáneo. Y Julio, es el eslabón principal de un choque en cadena en Panamericana y 202.

Fin del mundo

Pereyra, Marina

El día que el universo llegó a su fin, la gravedad fue succionada por un agujero negro, que a su vez era succionado por otro agujero negro, que se succionó a sí mismo, y se extinguió.

En la Tierra, el agua de los mares se elevó por el aire, ahogando a las aves que querían aterrizar y a las personas que empezaban a levitar.

Los dos osos polares salvajes que quedaban vivos en ese momento, cruzaron de continente sobre un témpano de hielo, que terminó cayendo en el cráter de un volcán en Islandia.

El agua que bajaba de las cataratas cambiaba de rumbo sin control. En Iguazú, absolutamente todos los seres vivos murieron ahogados. Un camello pudo cruzarse por primera vez con una alpaca, y pensó que había desperdiciado tantos años de su vida en la soledad del desierto, siendo que tenía una prima tan bonita para visitar, en un lugar lejano y exótico.

Las pocas ballenas vivas, se esforzaron por flotar hacia Japón, para devorar a todas las personas posibles. Aunque se dice que no sabían mucho de geografía y se comieron a muchísimos vietnamitas.

La arena de las dunas infinitas del Sahara, se esparció por todo el globo. Tapó todos los ojos y orificios nasales, acelerando el proceso de muerte por asfixia.

La luna se clavó fugazmente en la India, y se tiñó de rojo tan rápido que se creyó que había sido Marte.

Los anillos de Júpiter seccionaron en dos a Plutón. El Sol fue quemándolo todo a su paso. Venus se carbonizó en el acto, y sus cenizas apagaron el vibrante rojo de Marte.

Los cometas brindaron un espectáculo similar a los fuegos de artificio de un año nuevo chino, con sus chispeantes colas girando en círculos, hasta apagarse para siempre.

A un astronauta lo traspasó una estrella fugaz errante, ignorando el deseo de no morir, que había pedido el asustado californiano al ver aquel astro cumplidor de deseos. Los satélites servían de espejo a los furiosos rayos de sol, que multiplicaba así, su poder destructivo.

Mientras todo ardía, se ahogaba y asfixiaba, Dios llegaba a una ventanilla para pagar la cuota del universo:

– Si, hola…necesito pagar esto que se me vence hoy.

– Disculpe Señor, pero se cayó el sistema.

Amor a primera vista

Pereyra, Marina

Fue amor a primera vista y desilusión a la segunda: debajo de esa falda roja, no era Laura la que se ocultaba, sino Ramón.