Rapidito para los mandados

Mario Cesar Lamique

Indalesio Gomez… Qué jugador!!!
Gran velocidad, el tipo te aplaudìa con una sola mano y hacía ruido y todo.
El hizo realidad la frase “solo le falta tirar el centro y saltar a cabecear”, lo vi tirar el centro y ganar en el salto a los dos centrales, el cabezazo salió dos metros por encima del travesaño.
Recuerdo cuando fuimos a comer un asado a su casa.
-¿Vamos a comprar la carne y algo para tomar?-, me dijo
– Dale.
– Voy a ponerme un abrigo y vamos al chino.
En menos de un minuto apareció transpiradísimo y con un vaso de Campari con hielo en la mano. Nunca voy a olvidar lo que nos dijo:
-A la carne le falta un toque, pero a los chori ya les podemos entrar.
Todos le dimos un fuerte aplauso al asador, pero con las dos manos. .

Pan duro

Lamique, Mario Cesar

-Una desgracia con suerte- exclamó Wilmar-, había caído en lo que parecía ser una arboleda, pero casi esponjosa, se sintió envuelto y arropado.
La sensación de estar cayendo parecía continuar.
Fueron a investigar este extraño planeta y hasta ahora no encontraron nada irregular, salvo por la explosión que los despidió a cada uno en diferentes direcciones, y él justo cayó en el lugar más suave y esponjoso que había conocido.
– ¡Una desgracia con suerte!-, gritó mientras movía sus manos como si estuviera festejando un gol.
“Una suerte con desgracia”, pensó mientras miraba a Wilmar, comer humanos por la mañana siempre le caía mal, pero en su planeta había un dicho, “para el hambre no hay humanos”, es mejor sufrir porque te cayó algo mal que por hambre, se dijo, afirmó, se autoconvenció.
De la superficie esponjosa comenzaron a salir lentamente garras filosas de diversos tamaños, Wilmar no gritó, simplemente imaginó que seguía cayendo.
“Una suerte con desgracia”, volvió a decir, mientras esbozaba una leve sonrisa, como lo hace cada vez que está a punto de saciar su apetito.

Clemente: El origen

Lamique, Mario

– El personaje de la tira va a hacer con los dedos el símbolo de la victoria y en el último cuadro con la otra mano le suma en medio una P, ¿qué te parece?-, dijo Caloi.
– Eso no va-, dijo Joaquín Morales Solá.
– Y en esta tira el personaje hace sombras chinescas, simulando una gran fiesta en las calles.
– Eso no va.
– En este cuadro, la mano izquierda se mueve como festejando y la derecha está fláccida, como muerta-, dijo Caloi.
– Eso no va.
– Bueno y ¿si le saco las manos?
– Está bien, puede ser, total este personaje no va a durar mucho-, dijo Joaquín Morales Solá, equivocándose otra vez…

Accidente espacial

Lamique, Mario César

Primero el golpe, el impacto contra la superficie de Marte, luego el calor de las llamas.
La nave incendiándose, Walter sentía un penetrante dolor en su cara y le nublaba la visión.
Se sentían asustados y se presumían solos.
– No tan solos – señaló a los que se acercaban amenazantes-
– ¿Qué son? Preguntó Walter forzando la vista.
– No sé, son un algo.
Enzo dirigió la mirada hacia la nave casi destruida, luego la desvió hacia su compañero que trastabillante intenta caminar hasta quienes se acercaban.
– Somossss amiiiigosssss
– Veniiimoos en sooon de pazzz-, hablaban deletreando, por alguna razón se suele pensar que si no conocemos cómo habla la otra persona, si alargamos las sílabas, de esta manera sí nos hacemos comprender.
Como respuesta el líder disparó dando en la rodilla de Walter.
– Veniiimossss deee laaa Tierraa-, pudo decir, aún herido.
– ¿Planeta Tierra?-, preguntó el líder.
– Si-, contestó Walter, sin deletrear.
– Oh, Tierra… Maradona-, dijo el líder.
Les perdonaron la vida aunque quedaron prisioneros y cada noche deben contar alguna genialidad del 10, sin inventar ni repetir.
En eso deben andar por estas horas, narrando jugadas, goles, tacos y hasta derrotas para poder estirar sus vidas, un día más, una gambeta más.

Noche con luna llena

Lamique, Mario César

Rostro con capucha, cae.

Pie con bota, golpea.

Noche con luna llena, es testigo.

Vecinos con miedo, cierran persianas.

Madres que sufren pero no decaen, buscan todavía.

Esquina

Lamique, Mario César

Nunca pudo sosegar esa certeza de no ser quien le decían que era.

Se buscaba sin poder hallarse en los lugares que solía frecuentar.

Recorrió calles nuevas, no recomendada por sus mayores.

Aún espera hacer esquina con otras pisadas que en calles cercanas, buscan también.