Compañía

Morán, Mei

Recuerdo con ternura aquel día de Reyes. Habíamos abierto los regalos. A mí me trajeron una guitarra, y unas zapatillas de deporte. Me quedé un poco triste, no era exactamente lo que había pedido. Pero por la tarde llegó un gran paquete. En su interior, lo que se convertiría en mi juguete preferido: el niño huérfano.
A los ositos de la escuela se les caía la baba de envidia.

Derrota

Morán, Mei

David dormía debilitado, disipado, deliraba. Domingos daba discursos dadaístas, diabólicos, desdoblados. Después dejó discretamente, diatribas, dimes, diretes. Dimitió. Desdeñaba donaciones, dádivas. Días de debacle. Décadas de desastres. Daño duradero. D.E.P.