El verdadero final de “mi amigo Emi”

Patokata

Ella lo oye merodear en torno a su cama por las noches, aunque está aterrada no atina a moverse y se tapa con las sábanas hasta la cabeza.
Está cansada de decírselo a sus padres y de que éstos le digan que se trató sólo de una pesadilla.
Hoy ha tomado una decisión: luego de cerciorarse de que el fuego de la chimenea está bien encendido, va hasta su habitación y toma el payaso que la mira con cara de burla desde su sitio.
Ya no tendrá más ocasiones para sus correrías y ella podrá dormir en paz y sin miedos otra vez.

Primavera alocada

Patricia O. (Patokata)

Mueve la rama al amar el ruiseñor, pavoneándose con su batir de alas se mete sin aviso en la sala.
Las hojas de los árboles danzan como figuras dantescas en la pared, hasta parece una lámina con forma animal.
Es la primavera, donde el río se hace oír y el amor sale a pasear por las calles de Roma; donde el sabor de un beso robas de su boca.
Bajo la caricia del sol van los enamorados, que se esconden tras los arbustos para bailar los sones que esconde en sus senos la enamorada; cual laúd que envuelve a los cuerpos haciéndoles olvidar su dual cualidad.

Otro menos

Patricia O. (Patokata)

Se quedó sin alas el día que le dio a probar el sabor de su amor entre las sábanas, ése día hubo un ángel menos en el cielo.