Monte Nisa

Marraccini, Rita Graciela

El origen de los mitos se pierde en la noche de los tiempos y está ligado a la cuna de la humanidad.
Cuenta una de las muchas leyendas relativas al origen sobrenatural de la vid que mientras Dionisos camina por el bosque en el monte Nisa, llueve sobre la tierra una gota de sangre de los dioses donde germina una viña salvaje que crece enrollándose alrededor de los árboles.
Descubre entonces la forma de extraer su precioso jugo, convirtiéndose en dios del vino y como símbolo de su divinidad le es otorgado el tirso, un cetro coronado de hojas de parra con el que emprende su recorrido por el mundo enseñando a los hombres el cultivo de la vid y conquistando el Mediterráneo de la mano de mercaderes griegos.
Viaja a la cuna de la civilización y al llegar al río Eufrates construye un puente con una enorme vid que tomaba la forma de una guirnalda, la cual atraviesa ayudado por un tigre enviado por Zeus.
Dionisos regresa a Europa donde en Roma se le conoce con el nombre de Baco y finalmente, después de establecer su culto en todo el mundo, sube al cielo donde habita en un viñedo mágico formado por piedras preciosas desde donde observa a los mortales elevar una copa al cielo en su honor en cada brindis.