El doble

Gozalo, Rubén

La mira a lo lejos y siente un estremecimiento en el estómago. Le gustaría rozar su piel, sumergirse en el mar de sus ojos, sentir su lengua dulce a modo de agua fresca, estremecerse con el tacto de sus labios. Sin embargo, se tiene que conformar con recibir los golpes. Los besos y las escenas de cama se los reserva para otro.

Terror nocturno

Gozalo, Rubén

A veces, se lo contaba a mi oso de peluche, a las tortugas Ninja, a Popeye, al Ratoncito Pérez y hasta ET. Pero a nadie más. Lo que verdaderamente me daba miedo de pequeño era cuando el abuelo entraba en mi cuarto, me contaba una historia de terror y después se desnudaba y me empezaba a tocar.