Inexperiencia

Sara Lew

Mi primer vuelo en solitario falla; mi avioneta cae en picado sobre el desierto mientras intento desatascar mi paracaídas la adrenalina me pide actuar y pensar con claridad una solución ante esta situación tan extrema no cuento con experiencia si ya veo el suelo ¿qué hago?

En las nubes

Sara Lew

Rodaba con mi vehículo por la carretera atravesando un monótono paisaje de llanura. Mi mirada chocaba continuamente contra las nubes parapetadas en el horizonte, pero por mucho que las observaba no lograba percibir en ellas esas extrañas figuras que se dibujaban en el cielo de mi infancia. Pensaba ya que el paso de los años había dejado atrás mi imaginación cuando un ovni blanco y esponjoso apareció en el cielo, abduciéndome al instante.

Rayuela

Sara Lew

Llegó el cielo después de dar esforzados saltitos de nube en nube, pero poco le duró la satisfacción de sentirse acreedor del paraíso: enseguida un empujón lo mandó de vuelta a la tierra.

Un mal día

Sara Lew

Sucedió un día gris, de esos que te dejan hundido. El hombre se encontraba justo en ese pozo cuando una bella dama le lanzó una cuerda y lo ayudó a salir. Al llegar a la superficie ella ya no estaba, en cambio lo esperaban un par de bandidos que le robaron todo lo que llevaba encima, dejándolo desnudo en un paraje desolador. Caminó sin rumbo durante horas hasta que cayó desfallecido. Pensó que ya nada peor podría sucederle, pero entonces llegó un ave gigante que le clavó sus enormes garras sobre la espalda, y se lo llevó volando. Cuando más tarde despertó, supuso que todo había sido un sueño, hasta que reparó en que su mullido colchón de ramas era un nido.

Sueños cumplidos

Sara Lew

Soñó que recibía un coche de regalo y a la mañana siguiente se supo agraciado con el premio. Soñó que una hermosa joven lo acompañaba y después de dar vueltas por el barrio con su flamante automóvil nuevo, una impresionante morena se sentó a su lado. Deseó que todo fuese un sueño cuando ella lo amenazó con una navaja en el cuello, y al rato ya no tenía coche ni mujer.

Pásalo

Sara Lew

Una tarde de verano paseaba en bicicleta por el paseo marítimo. Iba pegada a la derecha, más preocupada en esquivar el tráfico que en disfrutar de mis pedaladas. Una chica con escayola en la pierna que caminaba por la acera se acercó entonces al bordillo y levantó una muleta a mi paso, dándome de lleno. Perdí el equilibrio y la bici aplastó mi rodilla, que se quebró contra el suelo. La joven, mientras tanto, me observaba. Entre quejidos de dolor le pregunté por qué lo había hecho, a lo que ella respondió: “porque me lo han hecho antes a mí”. Antes de alejarse cojeando la oí sentenciar: “Esto es una cadena. Pásalo”.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte X

Bustamante, Analía
SEXO ANALÓGICO
Apagaron los celulares y recién ahí, libres, se cogieron sin cobertura.

Lew, Sara
ENCUENTRO FORTUITO
Él tropezó y cayó sobre su sombra. Abrazó a aquella morena ardientemente, a plena luz del mediodía.

Bilbao, Daniel
VIRGEN
Pasé a buscarla. Me dijo que era virgen. Fuimos a un hotel. En el momento del éxtasis, juntó sus manos como orando, se elevó y desapareció.

Bilbao, Daniel
EXCITACIÓN
Se quitó la blusa. Me excité como un salvaje. Desde atrás la tomé por los hombros. “No te muevas -le dije- o saldrá mal la radiografía”.

Bilbao, Daniel
YOCASTA
Cuando lo supieron, Edipo le dijo “¿Qué importa, mamá, dale, seguí. . .”.

Valls Arnau, Joaquín
FALSO PERFIL
Tras cientos de mensajes cada vez más fogosos, ella le propuso quedar. Aún deseándolo, él se negó: si se veían, ella lo descubriría todo.

Valls Arnau, Joaquín
DECEPCIÓN
Nunca antes me había citado en su casa. Me prometió una sorpresa. Allí estaban, esperándome: su marido en calzoncillos y ella en camisón.

Valls Arnau, Joaquín
A CIEGAS
Era mi primera cita a ciegas. Me presenté con una corbata roja. Al poco, vi llegar a tía Patro con una blusa también roja. Eché a correr.

Rubio Consuegra,Francisco José
SERVICIO DE HABITACIONES
Me cepillé los tres en tan solo una hora. La alfombra me costó algo más.

Biedma, Salvador

Había estudiado los secretos del amor durante años imaginando el encuentro. Por fin se hundió en ella, la mujer de sus sueños, y se ahogó.

Lilix
DESEO
Amaba sus grandes pechos, cada noche deseaba dormir con su cara dentro de ellos. Ya en el ataúd nadie entendió el porqué de su asfixia…

Lilix
OLVIDO
Sus cuerpos sudados se desparramaron en la cama, en la mesa de luz el preservativo intacto los observaba.

Valls Arnau, Joaquín
PERSPECTIVAS
-Mi vida sin ti, sería un infierno -exclamó él.
-La mía sin ti, sería un paraíso -le respondió ella.

Heredero García, Rafa
MÚSICA SOBERBIA
Un nuevo flautista llegó a Hamelin y logró, tocando su instrumento, que todas las mujeres se pusieran en fila delante de él.

Heredero García, Rafa
SUEÑO CUMPLIDO
Cuando el increíble hombre menguante alcanzó el tamaño adecuado pudo, por fin, practicar espeleología con su mujer.

Pano, Mónica
SUMISA
Iba de casa al trabajo y del trabajo a su casa. ¿Con qué otro iba a serle infiel si no era con el colectivero?

Pano, Mónica
FALLIDO
En pleno acto sexual se equivocó de nombre. Ella ni siquiera se inmutó. Esa noche, casualmente, fantaseaba que era su amante…

Pano, Mónica
RELACIONES COMPLEJAS
Él era sado y ella masoquista: eran la pareja perfecta, aunque nunca pudieron dormir juntos… Él gozaba dejándola con las ganas. A ella le excitaba la espera.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte VI

González Dorta, Virginia
Se levantó sin bragas, no pudo saber si alguien se las había quitado o había sido ella misma.

Lew, Sara
CHAPARRÓN
Llegaron empapados. Mientras secaban sus ropas en la estufa, sus cuerpos desnudos jugaban a calentarse. Y olvidaron otra vez el paraguas.

Lew, Sara
LA BECARIA
Con impasible cordura eludía sus encantos. Sin embargo, mientras desordenaba papeles ya apilados, sus pensamientos hurgaban bajo su falda.

Lew, Sara
DESENCUENTRO
“Aquí contigo” es lo que su marido, anhelante, le decía. “Allá y con otro” es lo que ella, resignada, se callaba.

Bollini, Ernesto Daniel
FOGOSOS
– ¡Jamás vi una mujer tan ardiente!… Calma… Te cogeré en cuanto pueda-, le dijo aquel bombero español a la muchacha atrapada en el incendio.

Parrilla, Ernesto
AMBIGUO
Había algo en ella que me seducía, aunque por entonces no me decidía si eran sus tetas o sus bigotes.

Parrilla, Ernesto
CONDENADO
Algunas cruces vienen desde la cuna, como el caso de los Gatiesa al bautizar a su primogénito con el nombre de Elber.

Parrilla, Ernesto
BOCHADO
Se llevó a marzo Educación Sexual. Según la profesora el oral fue bastante bueno, pero la práctica no le alcanzó.

Parrilla, Ernesto
AGUANTE
– ¿Aguantás toda la noche?
– ¡Claro rubia!
– Entonces aguántame que tengo sueño.

Parrilla, Ernesto Antonio
XXX
Siempre había querido ver con su mujer algo chancho antes de hacer el amor, pero ella no tuvo mejor idea que alquilar Babe.

Parrilla, Ernesto Antonio
METEJÓN
Coincidieron en el ascensor, se enamoraron en el trayecto e hicieron el amor en la terraza. Fueron padres bajando por las escaleras.

Parrilla, Ernesto Antonio
ADVERTIDOS
Era ninfómana. Ninguna enfermera en el geriátrico se lo creyó. Y tras su primera noche, velaron a seis ancianos.

Hurtado González, Luisa
EN EL ASILO
Todos le llamaban príncipe azul, ellas y ellos, nadie como él para sacar rentabilidad a esas benditas pastillas.

Hurtado González, Luisa
CASIMIRO
“El tamaño no importa”, se repitió una vez más, mientras extendía la mirada por las grandes tetas de la mujer que tenía delante.

Hurtado González, Luisa
OPTIMISTA
El microrrelatista creía que nadie mejor que él para sacarle partido a aquel colgajo de más bien escaso tamaño.

Puga, Fernando Andrés
ORTOGRAFÍA
Suspendido entre los paréntesis de tu cadera, acentúo tu signo de admiración. Acaso tu boca coma mi crema mientras arribamos al punto final.

Cairo, Miriam
FRAGMENTO AMOROSO DE UNA MUJER CASADA I
La sexualidad de una mujer casada, es tan lúdica, elíptica y marginal como la poesía.

Cairo, Miriam
FRAGMENTO AMOROSO DE UNA MUJER CASADA II
La mujer casada es altamente remediativa, altamente girondeana: le importa un pito.

Cairo, Miriam
SEXO DE UNA MUJER CASADA
Pequeña empresa criminal de no hacerse rica de golpe, sino de a poco, y en silencio, mientras el esposo duerme.

Cairo, Miriam
OÍDOS SALACES
Él coloca los labios en esos labios y la onomatopeya del otro corazón es todo el argumento.

Cairo, Miriam
CRIATURAS DE LAS TORMENTAS
La mujer sucia: “El hombre es polvo, del polvo viene y con el polvo se va.”

Cairo, Miriam
SIGILO
Una curiosidad mal sana me lleva a espiarme por el ojo de la cerradura.

Cairo, Miriam
IMPROMOTUS
El sexo se traduce como una tarea de latín hecha por un pésimo alumno de gramática: asociación libre.

Minicuentos eróticos con un toque de humor. Parte I

Munyau, Roberto Osvaldo
EL ABUELO QUERENDÓN
-¿Así que Ud. practica el sexo anal, abuelo?
-No doctor, anual… dije: ¡anual!

Munyau, Roberto Osvaldo
EL SEXO DESPUÉS DE LOS 70
POR EL SEXÓLOGO JAPONÉS
YANO KO ITO
Esteeeeeeeeeeee…mmmmmmmmmmmmmmm… y bue…

Munyau, Roberto Osvaldo
MARÍA Y JOSÉ
-¡María!… ¡¿Qué estás haciendo con esa paloma en la cama?!
-¡José! ¡Te juro que no es lo que vos estás pensando!

Pateiro Costa, Julia Mirtha
CENSURADO
“Nunca me había ocurrido”, se excusó el príncipe ante Cenicienta, mientras abandonaban la intimidad del cortinado del salón.

Pateiro Costa, Julia Mirtha
TAMAÑO
Cenicienta desea un gran amor y repite “bíbidi bíbidi bu” como le dijo el hada madrina. Pero el del príncipe sigue siendo estándar.

Pateiro Costa, Julia Mirtha
PÉNDULO
Que la energía potencial es nula en el punto de elevación mínima lo entiende. Pero no cómo alcanza ese estado sin rozamiento.

Puga, Fernando Andrés
SIRENA
Cuando mis labios rozaron su pubis, el olor se hizo insoportable.

Puga, Fernando Andrés
FUERTE MIRAR
Te clavé la mirada con el martillo de mi deseo. Ahí colgada, me resulta más fácil desnudarte. Tú te desangras y ni te enteras.

Puga, Fernando Andrés
ARQUERÍA
Aunque no abre la boca, Serena mete la pata. Dardo no dará en el blanco si ella no tensa la cuerda. Tendrán que afinar la puntería.

Puga, Fernando Andrés
Rrr rrr…
¡Y no arrancás! Por más que meneo la llave, no emitís más que leves ronroneos. ¿No me digas que ya llegamos a los 10000 kms?

Cabrera, Rubén Faustino
BAILE CON RELACIONES
Entre un “¡Adentro!” y un “¡Se va la segunda!”, el gaucho y la china la pasaron muy bien.

Cabrera, Rubén Faustino
TODA UNA VIDA ESTARÍA CONTIGO
¿Recuerdas la primera vez? ¡Pensar que el acabóse fue el principio de nuestra maravillosa convivencia!

Cabrera, Rubén Faustino
PARADOJA
¡Quién diría que fue ´”una pequeña muerte” lo que nos terminó uniendo para siempre!

Cabrera, Rubén Faustino
LA LUZ DE SUS OJOS
“¡Prenda!”, dijo el gaucho. “¿Qué, mi amor?”, dijo ella. “¡Prenda una vela, por favor! ¡Si sabe que me gusta con luz!”.

Cabrera, Rubén Faustino
EL PRECIO DEL AMOR
“Me gustó. ¿Y a vos?”, dijo él. “Joya”, dijo ella. Y él colocó sobre la almohada la pulsera de oro que le había comprado.

Lew, Sara
LA “L” DE LITERATURA
Se enamoró de aquel escritor bajito por el tamaño de sus ideas.

Lew, Sara
ATRACCIÓN FATAL
Todos le decían: “Cuídate de ella, es una planta carnívora”, pero él no supo resistirse a esos labios siempre abiertos.

Lew, Sara
OTRA NOCHE CON CASIMIRO
Me lavo los dientes, me pongo el pijama, me cuelgo la ropa, preparo la cama…

Lew, Sara
IMPOTENCIA
Es lo que él sintió al ver lo que a “ella” le sobraba.

Lew, Sara
ARDIENTE ENCUENTRO
El soldadito de plomo y la bailarina se fundieron en un eterno abrazo.