El chanfle

Luri, Sebastián

El chanfle fue preciso, producto de la caricia del empeine interno zurdo del 10. Cuando la pelota sorteo la barrera, el gol era un hecho consumado, pero el momento que la bola besó la red fue incomparable. A pesar del estado de confusión y explosión de ego que vive el goleador cuando convierte, tuvo tiempo de recordarlo. Su momento de gloria, durante la carrera desaforada donde egoístamente ignoró sus compañeros, quiso compartirlo con él, que tanto había luchado para poder cumplirle su sueño de futbolista. Lo señaló, se levantó la camiseta y debajo se pudo leer: PARA VOS, FELIZ DÍA PAPÁ.