El secreto sagrado

Odeen Rocha y Sergio Gaut vel Hartman

—Aquí, en el Vaticano, Eminencia, lo que no es sagrado es secreto.
—Pero ahora soy el papa. Esos secretos deberían serme revelados, ¿o estoy equivocado?
—Está equivocado, aunque le revelaremos uno: la Iglesia está manejada por extraterrestres.
—Ah, comprendo. ¿Usted es uno de ellos?
—Correcto.
—¿De dónde, si se puede saber?
—De un pequeño planeta que gira en torno a Ross 154.
—¿Y no se le ocurrió que yo también podría ser un extraterrestre, aunque venido de otra parte de la galaxia?
—Es probable, Eminencia; con esa nariz que tiene podría ser cualquiera su procedencia.
El Papa frunció el ceño, abrió la boca lentamente y dijo:
—Kimzt 123, para ser exactos —se quitó la mitra y una pequeña cabeza de gesto burlón miró a su compañero a los ojos.
—Eminencia…
Afuera, los fieles aplaudían alegres al humo blanco. La segunda cabeza de Su Santidad se había puesto a fumar.

Ningún santo

Sergio Gaut vel Hartman

—¿Una caja de bombones rosada con forma de corazón? —Julieta está furiosa—. ¿Este es tu concepto de cómo se debe rendir homenaje al amor?

Arrepentimiento

Sergio Gaut vel Hartman

—¿A usted le parece, don Romeo, que esa chica vale la pena?

Romeo reflexionó antes de contestar. —¿Sabe que no, don Casanova? Se la obsequio.

Sello de calidad

Sergio Gaut vel Hartman

—¿No dijiste que me querías? —preguntó Romeo, estupefacto.

Julieta lo miró con desprecio. —Dije que deseaba tener un Alfa Romeo.

Relatividad

Sergio Gaut vel Hartman

—No fallaré —dice Tebaldo, maquiavélico. Metió a Romeo, sedado, en la nave hiperlumínica que viaja a Rigel—. Cuando regrese, Julieta tendrá más de doscientos años.

Sergio Gaut vel Hartman

Sergio Gaut vel Hartman
Sergio Gaut vel Hartman

Escritor, antólogo y editor argentino, nació en Buenos Aires el 28 de septiembre de 1947. Es autor de los volúmenes de cuentos Cuerpos descartables y Espejos en fuga, y de las novelas El juego del tiempo y Carne verdadera.

Impulsor del Círculo Argentino de Ciencia Ficción y Fantasía, fundó el fanzine Sinergia, y dirigió el popular e-zine Axxón.

En el 2000 creó también la Comunidad CF y el Taller 7, aula virtual de escritura creativa. Más adelante lanzó Planeta SF, y los blogs de microficciones Químicamente impuro, Breves no tan breves y Ráfagas, parpadeos.

Colaborador en varias revistas, sus cuentos forman parte de distintas antologías y fueron traducidos al inglés, francés, portugués, italiano, ruso, griego, búlgaro, japonés y árabe.

Actualmente coordina talleres virtuales y presenciales, y está a cargo de la dirección editorial de las colecciones Novelas, Cuentos, Antologías y Poesía de Editorial Andrómeda.

Ambición

Maria Cristina Guarnieri

A los tres años quería ser actriz. A los diez ya tenía un ídolo (¿o será una ídola?): Marilyn Monroe. Desde entonces mi ambición no ha hecho más que crecer; ahora, transcurridos los años, es la de llegar a emular a Sara Bernhard, y nada más. Por otra parte esto es muy difícil ya que no tengo la mínima idea de interpretación y me llamo Francisco González.

El llamado del instinto

Sergio Gaut vel Hartman

Gregor Samsa entró al mejor burdel de Praga.
—Sáquese el sombrero, no sea grosero —dijo la madama.
—¿Habrá una chica que quiera hacer el amor conmigo? —dijo el monstruoso insecto.
—Son tres mil coronas —dijo la madama tendiendo la mano.
Gregor pagó sin chistar, pero cuando vio que le había tocado una mantís religiosa puso el grito en el cielo.
—¿Se está burlando de mí?
—Señor —dijo la madama—: esto es un burdel respetable, no la facultad de entomología de la Universidad de Praga. Si usted va a ser tan despreciativo con mis pupilas…

Y manzanas a los abedules

Gaut vel Hartman, Sergio

Ya sabemos que los olmos no dan peras, aunque uno se las pida, aunque uno les ruegue. Sin embargo, mi amigo Oguilón Randoval pidió y el olmo le dio peras. ¿Qué tal? ¿Será que uno cree que no hay que pedirle peras al olmo porque ha sido domesticado por el lugar común y acepta eso como un dogma de fe? Los lugares comunes dominan el mundo, ya lo decía mi otro amigo, Conservando Posizzioni, y no pedía nada, nunca. Pero yo voy a imitar a Randoval y no a Posizzioni, por lo que le voy a pedir tecnología de punta a las tarotistas, euros a los linyeras, afinación a Cristian Castro, goles a los delanteros de San Lorenzo, huevos a los chanchos y buenas gestiones a los políticos. ¿Qué soy un iluso, un romántico, un ingenuo? Es posible. Pero si mi amigo Randoval tuvo éxito, ¿por qué yo no?

Nunca es tarde

Gaut vel Hartman, Sergio

Para Mónica y Sabrina

Las dos ancianas, una con cara de rata, la otra con cara de sapo, entraron a la sucursal Flores del Banco Internacional arrastrando las zapatillas de paño, dando lástima y sosteniéndose mutuamente. Casi de inmediato, dos caballeros y una dama saltaron de sus butacas y se las ofrecieron para que las mujeres no tuvieran que esperar de pie a ser atendidas. Pero ellas hicieron gestos de “no es necesario” y sacando sendas Uzi de sus bolsos dieron por iniciado el asalto.