Una de vampiros

Di Giacomo, Silvia

Salieron del cine y caminaron por el parque hacia la casa de ella. Había una luna llena brillante, maravillosa. Iban tomados de la mano, en silencio, disfrutando de la noche. Ella le dijo: “Estuvo buena la peli, aunque a mí las historias de vampiros… ya sabés, mucho no me gustan. La escena que me encantó fue cuando estaban en medio del bosque, iluminados por la luz de la luna llena y él sintió el irresistible impulso de morderle el cuello. Parecía que iba a hacerlo, pero el amor fue más fuerte y le dio un beso que me puso la piel de gallina. Me gustaría que me besaras así alguna vez”.
Lo miró y le pareció que él estaba muy pálido, pero pensó que era debido a la luz blanca de la luna.
Él contestó: “Te voy a dar el gusto, me siento romántico en este momento”.
La besó apasionadamente, luego bajó hasta su cuello, le clavó los colmillos y comenzó a chupar la sangre con delectación.

Domingo diferente

Di Giacomo, Silvia

Discutimos desaforadamente después del desayuno, desnudándonos, desanudándonos, desatados. Despojados de disfraces, develamos dolores disipados durante décadas. Deseo, dinero, descendencia, desencuentros. Dolor. Después, decidimos desnudarnos, deseosos de descansar de diatribas descomunales.