Otra mano

Víctor Torres

El día que ganamos el Mundial de Brasil 2014 levanté lentamente la persiana, como izando la bandera celeste y blanca que ahora primeriaba a todas.
Busqué a mi alrededor, en el último sol de un domingo frío, la camiseta que mi viejo me había regalado cuando chico y salí para la plaza del pueblo.
La euforia de la gente no me dejaba ver lo que andaba buscando. Iba chocando con la muchedumbre enceguecida por el triunfo. Mi cuerpo temblaba, mi sombra otro tanto. Llegué, por fin, hasta el banco y acomodé mis lágrimas frente al viejo que me miraba diciendo “desde arriba les dimos otra mano”.

¡Cosa e’ mandinga!

Torres, Víctor

Veo su mano detenerse, culpa de un avieso y macabro destino. Se relaja con una puteada y vuelve al caligrama. Sonríe, estalla en un grito, “¡canalla!”, que hace eco en el gigante y agita las aguas del arroyito.
– Oiga Negro… el color del chiripá… ¿no le parece afeminao?- dijo el paisano amedrentado por su armadura.
– Que lo parió- susurró el cachorro engreído con voz adulterada, mientras Boogie, un tanto distraído, reflejaba su calco en un espejo.
– Eh… Don Inodoro, no se queje hágame el favor… ¿sí?…
-… Es que… creo que me han engualichau a la Eulogia sabe, y quiero reconquistarla a juerza de hombrísmo-, retrucó el renegau.
– Tome, póngase ésta bombacha y verá cómo recupera el amor de su señora-, afirmó el criador.
– Le agradezco Negro, pero ya me puse el eslip…
Volvió a sonreír, pero una viñeta vacía se llenó de llanto. “El mundo ha vivido equivocado”, sí Negro, mala palabra es hambre, pobreza, torturas, no mierda o pelotudo que me sirven de descargo.
Allá donde fuiste un santo te espera y también la nostalgia de la palomita de Poy, las minas, los defectos, la gansada. ¡Amalaya! Con las palabras ahora sin vos Negro, creador de mis artilugios, artesano de la historia.