Nicastro, Laura
Cuando fuera actriz, quería destacarse para que la identificaran en todas las marquesinas rutilantes, en las carteleras, en los medios. Pero su nombre apareció en una agenda imprudente.
Cierta noche, un grupo oscuro y violentamente silencioso la sacó de su casa, la obligó a partir con ellos. No se la vio más.
Hoy su identidad (¡ah, cuán excepcional, cuán de candilejas la había soñado!) ya se ha mimetizado con un sustantivo colectivo del lenguaje popular.
Ella ha de estar en algún pozo, pero cuál todavía se ignora porque ahora la llaman NN: no name (sin nombre).

