Gozalo, Rubén
La mira a lo lejos y siente un estremecimiento en el estómago. Le gustaría rozar su piel, sumergirse en el mar de sus ojos, sentir su lengua dulce a modo de agua fresca, estremecerse con el tacto de sus labios. Sin embargo, se tiene que conformar con recibir los golpes. Los besos y las escenas de cama se los reserva para otro.

Rubén, cuanta razón y dolor carga este texto. Y no sólo en el cine, es lo que vivimos (algunos) cada día, lamentablemente.
Te felicito, saludos.