Huberman, Diego
Abstraído en el escote de la señorita, estaba dispuesto a claudicar, o acaso, a ceder unos pasos en la ortodoxia ante la menor señal de victoria.
Vale todo, pensó, y permitió que ella eligiera el vino.
Vale todo, pensó ella, y repitió frente al mozo un nombre de propaganda.
Frente a la botella, él contuvo el gesto de connoisseur para no incomodarla, pero sobre todo para no cancelar...