Bocha Resnik, Jaime
Ir a la cancha un domingo a ver el cuadro de tus amores no es solo el hecho de ver a veintidós energúmenos correr detrás de una esfera de cuero.
No es tampoco la odisea de estacionar generalmente a no menos de diez cuadras y caminar junto a otras veinte mil almas sintiendo un cosquilleo inquieto que va desde el estomago a la garganta para depositarse en el medio de las tripas.
Es...