Muñiz, Juan Carlos
El morfón es ciego y sordo. Sus ojos clavados en el piso siguen hipnotizados con los brincos de la pelota. Está encadenado a ella como un presidiario a su bocha de hierro. Cuando la transporta va atravesando una lluvia de inútiles reclamos: “pasala”, “toma y andate”, “tocala”, “largala morfón” “Por qué no te vas a la puta que te parió”. Sólo muy de vez...