Julio
Corría el año (estaba de dieta por eso la corrida) 1990. Era una noche fría y oscura de invierno, volvía a casa caminando, era muy tarde ya para conseguir transporte, solo escuchaba mi andar, al cruzar cada esquina la luz de los focos proyectaban mi sombra larga y tétrica (si es un cuento de terror como va a ser la sombra…), apurando mi caminata por llegar a casa, casi no me di cuenta...